ECH

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ESCUELA CONTEMPORÁNEA DE HUMANIDADES (ECH)

Desde su origen, la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH) se propuso, tal como sugiere su nombre, impulsar una nueva manera de acercarse a los saberes tradicionales relacionados con la palabra y el arte en general, entendiendo que las fórmulas convencionales se estaban degradando y dejando de ser útiles. El tiempo dictaminó que esta presunción era correcta: hoy en día, por ejemplo, asistimos a la desaparición de la asignatura de filosofía en la enseñanza media, y a la de lenguas clásicas en los programas de estudios superiores (qué decir de los secundarios) sin mayor reflexión de las consecuencias, por parte de las autoridades académicas y políticas, y con aún menor reflexión sobre lo que eso significa para nuestra manera de entender el mundo, ya completamente dependiente de lo actual y por tanto de lo absurdo.

Con este propósito se organizó un sistema de estudios asentado en dos principios: la transversalidad de las materias y la estructura pedagógica de seminario. Por transversalidad se entendió no sólo que hubiera materias diferentes, sino también que el estudiante obtuviera sus propias conclusiones de las distintas visiones de las disciplinas y con ellas crease su obra, que no era otra cosa que crear pensamiento. Crear pensamiento consistía en crear pensamiento propio, adecuado y adaptado a las necesidades de los individuos, independientemente de su procedencia profesional o universitaria, de tal modo que la utilidad sería la que cada cual pudiese extraer del programa y no la exigida por un canon dictado por la institución.

En segundo lugar, e inevitablemente en consonancia con lo anterior, se consideró adecuada la estructura de seminario, en tanto que esta era dialógica y suavizaba hasta donde era posible la jerarquía del mundo académico, en la que uno habla y los demás escuchan. O uno dicta y los   demás toman nota. La dinámica de los seminarios de la ECH consiste en no más de cuatro ponencias sobre un tema o temas dados en relación con una lectura, y en el debate consiguiente, en el que el profesor es un moderador y un orientador de la discusión: en aquellos casos en que se requiere, realiza su propia ponencia sobre los temas en cuestión o subraya y concluye sobre lo visto en la sesión.

Por otro lado, los participantes en los seminarios tendían a mostrar sistemáticamente, a través de papers o de obra personal y después de cada tema, los caminos por los que se adentraban a partir de la materia en estudio. El seguimiento se hizo a través de tutorías y de sesiones especiales en las que se suscitaba una puesta en común de los materiales que se iban produciendo.A partir de 2006, la ECH fue orientándose a un estudio más específico –siempre esencial dentro de su campo de acción– de las fuentes de nuestra civilización y de nuestra cultura, así como a compararlas directamente con formas actuales de nuestro pensamiento y de nuestra actitud ante el mundo. Es decir, se trataba de ver hasta qué punto las fuentes griegas y hebreas –de las que nuestro sistema de vida decía nutrirse– habían sido continuadas, ampliadas, vulneradas, pervertidas o directamente abandonadas en el curso del tiempo y de la historia.En la ECH, pensábamos entonces y pensamos ahora que eso nos permitiría entablar no solo un diálogo con los antepasados sobre nuestra forma de conocer y de dar sentido a lo humano, sino también un diálogo con nosotros mismos, un diálogo que sin duda nos pondría en cuestión y nos obligaría a plantear y replantear aquello que creíamos de la vida y del mundo que estábamos viviendo. Lo que íbamos a oponer o a respaldar de los textos antiguos, evidentemente, éramos nosotros mismos, representantes del mundo de nuestro tiempo.

El resultado de esta iniciativa y de esta perspectiva fueron unos seminarios, denominados genéricamente Los Antiguos y nosotros, que han pervivido hasta el hoy con miembros permanentes en la mayor parte de los casos y cuyas investigaciones y preocupaciones han aparecido en varias ocasiones en forma de libro por editoriales de ámbito nacional.

Lo que el lector va a encontrarse en las páginas que siguen es la transcripción estilizada de uno de nuestros seminarios en los que se enlazan la fuente hebrea y la fuente griega, que consideramos las más importantes tanto en nuestra civilización intelectual como en nuestra cultura moral, y que hemos conjugado con lecturas del presente que dan pie al debate y al contraste entre tiempos diferentes y formas de conocer diferentes.

También encontrará el lector mapas y guías del conocimiento, síntesis parciales y orientaciones diversas.

Es una aventura.