An-4 El dios creador del Génesis. La creación era también el Apocalipsis

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LOS ANTIGUOS Y NOSOTROS – Sentimiento CREACIÓN

¿Por qué crea Dios el Mundo?' ¿Por qué crea Dios al Hombre?

Pocas generaciones después de que Dios entregara el universo creado al hombre, el Creador se abate sobre la humanidad y la destruye, con excepción de Noé, su familia y una pareja de seres de cada especie. Hay una percepción inmediata de que la creación ya contenía su propia destrucción, de que Dios había previsto su fin al mismo tiempo que daba vida a las cosas. Basta con que abra las compuertas del firmamento que separa las aguas superiores de la tierra seca, para que el mundo desaparezca. Pero ¿cuál ha sido la culpa de la humanidad?, ¿dónde estaba el pecado?, ¿por qué se salva alguien como Noé y por qué Dios lo elige?, ¿toda creación lleva en sí la destrucción?

La embriaguez de Noé Palacio Ducal de Venecia
La embriaguez de Noé. Palacio Ducal de venecia

Lectura

Génesis 1-2 y Génesis 6-10 Biblia de Jerusalén

Resumen

Este diálogo transcurre por las diferencias del Dios del Génesis 1-2[1] y el Dios del Diluvio, Génesis 6-10. Un Dios de la Alianza con un hombre que se había autoafirmado con la creación de sus leyes. Por la elección de Noé que los llevó por el problema del mal, el significado de las metáforas del corazón. El Noé que escucha a Dios como esa voz interior que podría estar presente en las vidas cotidianas.   

EVA. –Durante la lectura del relato del Diluvio, Génesis 6-10, se percibe un cambio de la imagen de Dios en el cambio del nombre: a veces se le llama Yahvé (J) y otras Elohim (E). Una de las narraciones es bastante literal, enumerativa, distante, y la otra no lo es. Presenta un Dios antropomórfico que tiene sentimientos, que se indigna. Uno es un Dios muy taxativo que utiliza listas, fechas, números, frío y distante, y cuyo tono es imperativo.

DAMIÁN. –Claramente has identificado dos narradores que se expresan en el texto del Diluvio, dos de las fuentes narrativas. Pero la diferencia que nos daría más profundidad es la que hay entre el Dios del Génesis 1, y este Dios que es posterior

EVA. –Sí, no podía expresar con claridad esa diferencia entre el Dios del Génesis, que es un Dios con mucha ilusión, que crea y luego se decepciona y empieza una segunda creación; quería seguir con eso, pero en el camino me fijé más en las diferencias entre las dos fuentes narrativas porque me llamó más la atención…

DAMIÁN. –Es cierto que hay dos bloques que se diferencian muy bien, uno es el bloque del Dios creador del Bará –lo que podríamos llamar nosotros potencia creativa, entregado con todo su ser a la creación– y el otro, que se decepciona, pero también establece una alianza. Antes de seguir con el texto del Diluvio hay que aclarar algo sobre la Creación del hombre en Génesis 1-2. Cuando se dice que lo creó a su imagen y semejanza, quiere decir que lo creó a la imagen que tenía previamente del hombre, no a su propia imagen. El sentido que tiene la vida es llegar a conocer la imagen que Dios tenía de ti antes de crearte; si encuentras esa imagen, encuentras la divinidad que hay en ti. Si, por el contrario, piensas que Dios te hizo a imagen suya, te pasas la vida buscando lo hay de divino en ti. Una u otra forma de abordar esa imagen, produce un resultado muy diferente.

LIS. –Sí, pero si también creó a los animales y las bestias como una imagen que tenía previamente en su cabeza, entonces, ¿qué es lo que hace diferente al hombre?

DAMIÁN. –El alma. El hombre es la única criatura capaz de buscar esa imagen que Dios tenía de él antes de crearlo. Partiendo de esta idea, es muy diferente tu tránsito por este mundo en el que normalmente te ves como pecador, y estás en continuo conflicto con la idea de estar hecho a su imagen y semejanza.

Hay quién se pregunta por qué le pasan las cosas a él, y hay otros que tratan de encontrar un sentido a las cosas que le pasan. Para los sufíes, por ejemplo, el esfuerzo debe estar encaminado a averiguar cuál es la imagen que Dios tenía de cada uno. Es algo presente en todas las doctrinas filosóficas: ¿qué eres tú?, ¿cuál es la imagen de ti que va a permanecer? Y así, llegas hasta Jung, que dice lo mismo. Es lo que él llama el viaje al inconsciente colectivo: si haces bien el camino, si trabajas durante tu vida desde el inconsciente personal al colectivo y te metes en lo profundo, llega un momento en el que alcanzas la divinidad, y cuando mueres, hay una parte de ti no sometida al tiempo ni al espacio que toca la eternidad.

Volviendo al texto, ¿ha cambiado Dios?, ¿o lo que ha cambiado es su relación con los hombres? ¿Es otro Dios? En primer lugar hay un Dios creador, después hay un Dios que castiga por el mandato que no se ha cumplido; este es un Dios que se enfada mucho. No es igual ir contra el hombre que ir contra toda la creación, desatando un diluvio que sumerge el universo entero… Por lo tanto, sí es un regreso a la creación misma. Y aunque texto de Noé sea ambiguo, porque se mezclan dos narradores muy diferentes, lo primordial es que Dios quiere volver al caos original. El narrador yahvista habla de diluvio, pero el sacerdotal dice que lo anegó todo, que volvió a juntar todo otra vez, lo de arriba con lo de abajo, que volvió al origen. Podemos imaginar el arca flotando sobre el océano primordial.

EVA. –Efectivamente, yo me he centrado más en el cambio de los narradores –que caracterizan dos dioses diferentes–, pero no me había llamado la atención lo del contraste entre el Dios del Génesis y el del Diluvio. Siguiendo con los narradores mezclados, uno dice cómo construir el arca y otro qué animales tienen que entrar; uno dice que tienes que meter animales justos y otro dice qué parejas de animales tienen que entrar y cómo deben salir o qué orden deben seguir.

DAMIÁN. –Además de las diferencias que has encontrado entre los dos narradores, yo veo otra: cuando el yahvista describe la duración del diluvio, habla de cuarenta días; el otro habla de un año o más. Hay un diluvio que efectivamente parece solo sobre la Tierra y otro que es sobre absolutamente todo.

EVA. –Pero esas dos tradiciones se mezclan; incluso son claramente contradictorias.

DAMIÁN. –Es cierto, pero deberíamos tener en cuenta que, para la mente antigua, estas contradicciones no suponían ningún problema. El Diluvio universal es mucho más estimulante que el Diluvio que solo anega la Tierra. Si solo llueve en la Tierra cuarenta días y cuarenta noches, no se crea ninguna imagen que emocione y te lleve a otra parte. Literariamente hablando, no es una contradicción porque lo que se busca es una imagen, y en el pensamiento antiguo lo que importa es la imagen, no el contraste de los hechos, ni los datos, ni la literalidad.

EVA. –Es difícil aceptar esa contradicción en la palabra sin que lo sea en la creación de imágenes

DAMIÁN. –Hay un salto muy grande en lo que es Dios. Primero había legislado un Cosmos general y abstracto, y ahora aparece uno en el que se les da normas a los hombres, pero en las que Dios ya no está presente. Aún está cerca, pero su discurso es de separación. Les da un ordenamiento legal que ya en el Levítico será definitivo. Al principio las normas eran sólo entre Dios y los hombres, pero en el relato del Diluvio ya empieza a regularse cómo tienen que ser las relaciones entre estos. Es un cambio decisivo debido a que aparecen el problema del mal y en qué consiste esa maldad para Dios.

JESÚS. –Yo creo que lo destruye todo, pero no es igual al caos inicial porque ahora hay criaturas que antes no estaban y les está dando una segunda oportunidad. Creo que la semejanza con Dios está ligada a un mandato que los hombres no cumplieron y por eso los castiga, no porque sea otro Dios

DAMIÁN. –Lo que planteas no está en el texto, pero les asigna una misión: fecundad y multiplicaos…

ANTONIO. –Pero les ordena que pueblen la tierra, que la cultiven, y ¿qué es eso si no se trata de familia y cultura?  

DAMIÁN. –Recapitulemos. Ser fecundos y multiplicaos no es un mandato para crear una familia o labrar la tierra, sino que es un castigo: labrarás la tierra. Un elemento de la cultura sería el vino. ¿Por qué Noé se emborracha y maldice a sus hijos por esa borrachera? La Tierra –que era el lugar del castigo que tenían que labrar después de la expulsión del Paraíso– ahora puede ser también un lugar de placer. Esto es un matiz, un cambio que modifica el castigo.

Por otra parte, a lo que los judíos llaman cultura es el sedentarismo, que está en el origen del mal, porque los hombres han dejado de ser errantes, se han instalado lugares fijos y han comenzado a relacionarse entre sí. Es el caso de Lamec: padre de Noé, hijo Matusalén y, por tanto, descendiente de Caín. Si Dios salva a Noé, ¿a qué estirpe está salvando? A la de Caín. ¿Y a quién bendijo Dios: y a este no lo tocarás? A Caín, ¿no? Bien. El caso de Lamec es muy interesante porque, por primera vez, él mismo se erige en juez de sus propios actos y puede vengarse de manera desproporcionada matando a setenta por una pequeña herida; de alguna forma ha hecho crecer en él la omnipotencia. Y de aquí podemos extraer consecuencias respecto a la manera en que la humanidad se separa de Dios, que no es otra que arrogarse el derecho sobre lo que antes solo le pertenecía a Él, como por ejemplo la propia justicia divina. Y lo hace de dos maneras: a través de la ciudad y a través del arte, que comprendía la herrería y la música.

Si ciudad y cultura son la invocación del mal, ya tenemos explicación para algo importante que vendrá después… Lo que queda patente en la Biblia es que la ciudad es un lugar de maldad. Ni al mismo Jesús le gusta la ciudad: un lugar donde se comercia.

En cuanto al arte, por ejemplo, la música es una forma de elevar la mente a lo abstracto, a algo que no viene de Dios. Y el hierro es la muerte, la forja de espadas, el arma de guerra por excelencia. Ambas cosas –ciudad y arte percibidas de esta manera– son el primer movimiento del mal, lo que Dios percibe como mal, según está contando el Antiguo Testamento. Por eso a mí me parecía apropiado que todos fueran descendientes de Caín.

Y la tercera cosa son los matrimonios angélicos, ángeles que circulan por la tierra, que tienen relaciones con mujeres mortales y procrean una nueva generación de hijos llamados de muchas formas: los famosos, los gigantes, los titanes –que aparecen también en la mitología griega– engendrados por la fusión del cielo y de la Tierra. Y a Dios también parecen desagradarle este tipo de matrimonios, sobre todo su progenie, porque estos titanes lo son en la medida que solo responden a su propia norma; es decir, se han convertido en héroes porque el héroe por antonomasia es el que sigue su propia regla –igual que Aquiles– sin relación alguna con la divinidad. Y todas estas cosas juntas, ciudad, arte y autonomía es lo que es el mal a los ojos de Dios, que además ya tiene una imagen del hombre completamente distinta. Lo ha expulsado del Paraíso para que se sienta castigado, pero en lugar de sentirse castigado, el hombre empieza a crear su propia autonomía: algo inesperado para Él; Dios pensaba que su castigo era de la misma naturaleza que su creación, es decir, que era infinito, eterno y omnipotente, y descubre que los hombres se rebelan dotándose de autonomía mediante las ciudades y el arte.Y para colmo, si hay algo repleto de autonomía es el titán, el héroe, siendo entonces cuando aparece el prólogo del diluvio:” El mal estaba por todas partes”. Ya sabemos qué es lo que no le gusta a Dios. Y esto lo repetirá la Biblia constantemente.Lo más importante para un judío es la búsqueda de Dios y para eso no necesitas estar moviéndote todo el tiempo y ser errante. La ciudad es un lugar estático, dedicado al intercambio y al arte que tiene un papel defensivo, rodeada de murallas, apartada del exterior, un organismo autónomo. Para una mentalidad hebrea primigenia era muy difícil que ahí pudiese habitar el bien.LUIS. –Si la ciudad es el lugar del mal, ¿cuál sería el lugar donde debería estar el hombre?DAMIÁN. –El hombre debería ser errante. La máxima de un judío es que siempre hay que estar en búsqueda permanente de Dios. Esto no se corresponde con la ciudad, claro. Toda esta cosmovisión está detrás del Diluvio, y hay que buscar las correspondencias para poder entenderlo.

PILAR. –Pero después del castigo, es Dios quien da el primer paso para hacer una alianza con los hombres. Es colérico y castiga, pero luego se arrepiente.

DAMIÁN. –No es así. Hay tres grandes alianzas en la Biblia: esta es la primera, la de Noé, más adelante vendrán la de Abraham y a continuación la de Moisés. La diferencia entre la alianza de Noé con las otras dos, es que Noé no dice nada, mientras Abraham y Moisés reconocen que ese pacto está hecho y lo aceptan. El de Noé es un pacto de Dios consigo mismo, y le da el arco NURIA. La pregunta sería: ¿por qué es Noé el elegido? Seguimos sin saberlo.

Todo el pensamiento antiguo maneja una idea de degeneración de la especie que continúa hasta llegar a nosotros. Desde el siglo v a.C., aparece ya la idea de que el hombre degenera y de que hubo un tiempo de gigantes, una edad de oro de los hombres: la Atlántida. De acuerdo con esta idea, todo va degenerando hasta llegar a Cristo, que muere con treinta y tres años, lo que empeora con respecto a la fortaleza de la época de los Titanes. Quizá esto tenga que ver con el mito de la degeneración de la especie. Por cierto, Diluvio, Atlántida, degeneración de la especie, son ideas que están en todas las mitologías.

Y la repetición de los nombres en la Biblia tiene que ver con que el nombre que uno adopta, o que se le impone, es el nombre siempre de un antepasado; la Biblia dice que llevamos dicho nombre porque todos nuestros actos son una parte muy pequeña con relación a nuestro verdadero ser, ya que dicho ser sí tiene mucho que ver con lo que les pasó a los que fueron antes que nosotros. Entre Abraham e Isaac no corren dos generaciones, sino alrededor de trescientas, pero todos se llaman igual. Para ellos, el tiempo eran las huellas de los antepasados sobre las que uno transitaba. Y la individualidad se afirmaba, sobre todo, cuanto más se parecía cualquiera a aquellos de los que procedía. Eran modelos a imitar. Todavía hoy, en el mundo judío, sucede lo mismo: lo individual es lo que uno hereda, no lo que hace. Jesús es de la casa de David, y eso hace de él un rey que busca su reino. Para nosotros la individualidad es algo que hay que ir construyendo a través de la formación del propio carácter, algo impensable para la mentalidad de un antiguo. Y en el caso de los hebreos es un hecho muy marcado

IRENE. –Lo primero que a mí me ha llamado la atención del texto son las distintas denominaciones que hace Dios para referirse a la humanidad: ¿de qué habla Dios?, de hombres, y de hijos de los hombres. Esto puede parecer muy arbitrario, pero en el primer versículo de Génesis 6 lo explica. Habla de hijas de los hombres, ¿es que antes no había mujeres?, ¿cómo se multiplicaba entonces la humanidad? Al hablar de las hijas de los hombres y no de Dios, estará nombrando un nuevo tipo de persona, como una especie de subtipo de la humanidad. Esta es una de las claves del asunto, la división de la humanidad: hijos del hombre, hijos de Dios y los Nefilim. Y resalta también que Dios hará más corta la vida del hombre después de que sus hijos tomen por mujeres a las hijas de los hombres, y lo que puede ocurrir es que, por algo relacionado con la aparición de este tipo de personas, se degrade la humanidad. Esto que subrayo se puede entender por el fruto de dichas uniones entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres, esos gigantes, esos héroes famosos que pueden con su fama eclipsar la de Dios

DAMIÁN. –No creo que Dios estuviese muy preocupado. Recuerda lo de la autonomía y la autoafirmación. Ese afirmarte como ser que no depende de nada, al que nadie ha dado la vida y cuya vida depende solo de él. Debe de ser como saltarse un orden legal en el que lo natural y la fe no se distanciaban. Esa era la Creación, donde todo tenía su orden y su sitio. Pero de pronto ocurre algo: se separan el orden legal y el orden de la fe, y Dios empieza a desaparecer ¿Qué produce esa separación? Esa separación produce la autoafirmación del hombre, que rompe el orden

No es únicamente que Dios esté enfadado, sino que, cuando habla a Noé después del Diluvio, quiere imponer unas reglas. El Dios del Diluvio ha asumido que la armonía del orden de lo creado y el orden de lo legal se ha roto para siempre, y que lo único que ha conseguido mediante el castigo es colocar al hombre en un lugar que no estaba contemplado en la creación: ya no es la Imagen de Dios o la imagen de la Imagen de Dios, sino que empieza a hacer sus propias leyes y se separa.

Para volver a crear, después del Diluvio, Dios necesita imponernos un sistema legal que nos conceda autonomía, pero sea aceptable para Él, de tal modo que la alianza que se establece es entre el orden de la creación y el orden de los hombres, en donde todo se tiene que pactar, con la consecuencia de que jamás volverán a estar juntos en armonía, y lo único que hará es empeorar.

LUIS. –Pero, ¿por qué elige a Noé? O bien la elección es arbitraria y Noé no se lo merece, o bien no lo es y se lo merece. Si es arbitraria y no se lo merece, puede ser simplemente un instrumento para dar continuidad a los hombres: que tras haber recibido el castigo por su conducta puedan cambiar para ser una imagen digna de Dios. Es decir, sea quien sea el elegido, el castigo es tal que escarmentarán y verán cuán insignificantes son. Dios aspira con esto a dar una solución definitiva al problema.

DAMIÁN. –¿Tú crees que del castigo se deriva alguna posibilidad de aprendizaje? Porque en la Biblia se aprende del castigo. El castigo, ¿a qué invita más?, ¿a temer o a conocer

NURIA. –A temer.

DAMIÁN. –¿Y basta con temer para que las cosas mejoren.

LUIS. –No, pero es lo que hace Dios, aunque sea insuficiente. ¿Por qué va a ser más legítimo el castigo del que impone la regla, que de quien se opone a él? Tendría que estar justificada no solo para producir temor.DAMIÁN. –Y si hay un choque de argumentos, ¿cómo se sabe quién ha vencido?IRENE. –Convenciendo.DAMIÁN. –¿Creéis que en una discusión se convence al otro?, ¿cuál es la condición para establecer un diálogo en el que uno pueda convencer al otro? La única condición es que las dos partes estén convencidas sepan y que no lo saben todo, que es lo que pasa en los diálogos socráticos. En el caso de Dios con los hombres, la argumentación sería inútil: hay uno de los dos que está convencido que lo sabe todo, y los otros en la Biblia parece que también.

IRENE. –Entonces, en el caso de que el castigo que escogiese no fuera el definitivo, trataría de escoger al mejor hombre o al que se ajuste mejor a la idea de escarmentar para que también mejore la humanidad. Y aquí estamos suponiendo que a Dios le importa que la humanidad no sufra injustificadamente y que Dios pretende mejorarla cada vez más. Esto podría explicar el porqué de las creaciones sucesivas que salen mal, hasta llegar a esta en la que Dios tomaría lo mejor de cada creación para dar una nueva oportunidad al hombre.

DAMIÁN. –Nunca se empieza de cero, todo es cambio: cambia el pacto, la relación de Dios con el hombre, el orden cósmico y el legal.

LUIS. –Entonces la elección no es arbitraria y Noé se lo merece porque ha hecho algo para que Dios lo elija.

DAMIÁN. –¿Qué puede haber hecho Noé para merecer ser elegido? Es llamativo que nunca interceda por la humanidad

LUIS. –Puede que sea justo y cabal en su relación con Dios, aunque no tanto con el resto de los hombres. Quizá la razón tendría más que ver con lo que se dice de él, que camina con Dios: postura del hombre errante en perpetua búsqueda de la divinidad.

LIS. –He leído el libro de Enoc y creo que ahí está la respuesta. La actitud de Noé hacia Dios me recuerda un poco a la de Job: es un hombre que se siente generado, es decir, se siente creado por Dios sin autoafirmarse como hacen todos los demás que van a ser destruidos. También me lo recuerda porque el caos que hay en ese momento es por culpa de los ángeles caídos, al igual que en Job es Satán el que le provoca apostando a que no aguantará, mientras Dios asegura que sí porque confía en él. Todas las desgracias que envía a Job no son para hacerle sufrir sino para aumentar su apuesta frente a Satán.

DAMIÁN. –Pero, en el caso de Noé ¿por qué le elige?

LIS. –Porque caminan juntos, porque Noé va al paso que le marca Dios, sin autoafirmarse, demostrando ser el único justo en medio del caos.

DAMIÁN. –Y ¿por qué Noé es considerado justo?

IRENE. –Porque renuncia a autoafirmarse como los demás, se sabe creado por Dios. Uno solo puede crear si se siente generado, únicamente cuando uno recibe una estirpe, la estirpe continúa.

ANTONIO. –Noé es considerado justo de igual forma en el versículo 13, cuando Dios se dirige a Noé y le excluye del conjunto de los hombres que han corrompido la Tierra.

DAMIÁN. –Es muy curioso que Noé construya el Arca sin saber qué va a pasar.

PILAR. –Puede que le elija por eso, porque es obediente y no cuestiona sus órdenes.

DAMIÁN. –Todas las interpretaciones insisten mucho en eso. Tened en cuenta que cuando en la Biblia se dice su corazón era puro mal de continuo, hay que saber qué significa la palabra corazón;  una palabra que en todas las lenguas posee multitud de sinónimos y es la más utilizada para construir metáforas. Por un lado, es afecto, pero por otro también es entendimiento y voluntad. Corazón es un poco como la residencia del alma. Por eso, al decir que su corazón era puro mal, está afirmando que esos tres aspectos están siendo atacados. Cuando en nuestra propia lengua decimos corazón, abrimos una gran cantidad de posibilidades al que nos escucha; y cuando la Biblia dice de ellos que no pueden entender, que no tienen voluntad ni amor, está hablando de todo lo que contiene esa expresión. Por lo tanto, Noé era alguien de buen corazón en ese sentido. Pero ¿qué es tener buen corazón? Si tu entendimiento, tu voluntad y tus amores están limpios, ¿qué es lo que pasa?

CARLOS. –Si para que se entiendan tienen que estar convencidos de que no saben nada, Noé no sabe nada o es consciente de que hay cosas que no puede saber.

DAMIÁN. –Puede ser, pero el entendimiento y la voluntad, en el amor, pasan a un segundo plano. Si definimos a Noé como alguien que no tiene una voluntad propia y que tampoco tiene un gran entendimiento, sólo le quedaría la parte afectiva.

CARLOS. –Siempre me ha llamado la atención que Noé escucha a Dios. Si ves que se cometen injusticias decides hacer algo, no por lo que te dicen los demás, ni por lo que tú sabes del mundo, sino simplemente porque está mal. Se parece mucho a la construcción de un arca sin saber por qué o para qué. Pero esto es normalmente una conducta extraordinaria en nuestra vida, lo mismo que enfrentarse a una injusticia, sacrificarse por alguien o salvar la vida de otro poniendo en riesgo la nuestra. Pero si lo hacemos, el resultado final es que te salvas porque se salva tu alma, porque escuchas la voz de Dios y no la de los hombres que dicen: no te comprometas. Noé escuchaba su voz interior en un sentido tan profundo que no necesita hablar ni demostrar que era justo. Simplemente escuchaba a su propia conciencia y hacía antes de saber para qué.

DAMIÁN. –Bien visto. Olvidemos la Biblia y miremos alrededor. ¿Lo que late en el fondo de todo lo construido tiene que ser destruido? Dios hace dos cosas, por un lado, crea para demostrar su enorme potencia, sabiendo que también puede destruir lo creado y sabiendo que cuando se construye, uno se convierte en un productor, pero, por el contrario, cuando uno destruye, sigue siendo un creador. ¿Y cómo te distingues tú de tu obra? Si solo haces cosas eres un productor, pero si las destruyes, te restituyes en el papel de creador. Este Dios no está empeñado en hacer obras, lo que quiere es ser Creador y para serlo tiene que destruir, demostrando por un lado su potencia y por otro que puede crear de nuevo sin que se le pueda confundir con su obra. ¿Os dais cuenta de este giro? Para ser creador de verdad hay que poder destruir lo que se ha hecho, una parte de uno mismo, de lo que a uno le rodea…, completando así el ciclo para evitar que el sentimiento de la creación quede incompleto. Dios acaba de destruir el universo y ya está inmerso en otra creación. Pensemos en esto.

Referencias externas

Noah. Dirigida por Darren Aronofsky. 2014. – Versión en español latino

La Biblia (The Bible: In the Beginning…). Dirigida por John Huston. 1966.– HD VO

Bibliografía

Génesis, 6-10. Biblia de Jerusalén.

Las primeras palabras de la creación. Alejandro Gándara. XXVI Premio Anagrama de Ensayo.

Notas

  1. GÉNESIS 6 Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra y les nacieron hijas, vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas. Entonces dijo Yahveh: «No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años». Los néfilim existían en la tierra por aquel entonces (y también después), cuando los hijos de Dios se unían a las hijas de los hombres y ellas les daban hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos. Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo, le pesó a Yahveh haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón. Y dijo Yahveh: «Voy a exterminar de sobre la faz del suelo al hombre que he creado –desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo– porque me pesa haberlos hecho». Pero Noé halló gracia a los ojos de Yahveh. Esta es la historia de Noé: Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios. Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet. La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de violencias. Dios miró a la tierra y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una conducta viciosa sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: «He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra. Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún. Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos. Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero. Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá. Pero contigo estableceré mi alianza: entrarás en el arca tú, y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo. Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra. De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir. Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que os sirvan de comida a ti y a ellos». Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.


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