An-47 La soledad como estructura de la vida. La comunidad cada vez más lejos

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LOS ANTIGUOS Y NOSOTROS - Sentimiento COMUNIDAD

En Suecia la gente se muere sola en casa y sin que nadie se entere: es el leit motiv de este documental. Inevitablemente, hay que preguntarse por qué la soledad es la estructura de la vida de muchas personas y, en consecuencia, también cabe cuestionarse las razones que han llevado a ello. La comunidad parece haber saltado por los aires y el destino de la sociedad no parece otro que el de la retirada individual de todo lo público. Pero lo público abarca también las instituciones sociales que lo componen como la familia. La disgregación de todo lazo civil, afectivo o cooperativo parece ser hoy una tendencia irreversible en Suecia.

El guion del documental apunta a una hipertrofia del estado de bienestar capaz de suministrar todo lo necesario a los ciudadanos y, en consecuencia, hacer innecesarios los vínculos que antes se derivaban de la solidaridad del grupo ante las dificultades y adversidades a las que se enfrentan los individuos y los pueblos.

Cabe, sin embargo, preguntarse hasta qué punto –y siempre dentro de la suposición de que las cosas sean de ese modo, ya que en el documental se echan de menos algunos datos-– no ha sido una evolución lógica de una determinada concepción de la sociedad y del Estado, o hasta qué punto no son condiciones creadas por la voluntad de los individuos o de los grupos ese separarse de estructuras e instituciones consideradas asfixiantes en el contexto de la evolución de nuestras sociedades.

  La tería sueca del amor- Eric Gandini
La tería sueca del amor- Eric Gandini

Documental

Teoría sueca del amor - Erik Gandini

Resumen

Este documental llevado a cabo en 2015 por el director italiano Erik Gandini trata de la sociedad sueca y sus relaciones. Es una mirada crítica sobre la ideología individualismo de estado y sobre el estado de bienestar –o malestar– que se deriva de él.

¿Qué nos queda tras colocar al Estado en el lugar de la comunidad? ¿Quiénes conforman una sociedad de seres que no son necesarios? Estas y otras preguntas son planteadas –que no resueltas– en el trabajo de Gandini, en el que se muestra la salvaje soledad y el sinsentido que quedan en la propia vida una vez se saca de ella a los otros.

Vemos a los países escandinavos como las sociedades perfectas, como modelos a seguir, como ejemplo de los mayores logros que la sociedad y las personas pueden alcanzar... En este documental la primera pregunta que surge es ¿es esto cierto?, y la exposición de Gandini tratará de penetrar en las grietas de la perfección escandinava, de cavar y mirar con un poco más de atención a los lados disfuncionales de la sociedad sueca, en apariencia perfecta.

PABLO. –Me ha parecido interesantísimo y me ha gustado mucho la mirada de Gandini. Yo he relacionado el documental con varias cosas. La primera que me vino a la cabeza fue una película de Woody Allen en la que llevaban unos espermatozoides congelados a Suecia.

DAMIÁN. –Suecia tiene el mayor banco de semen del mundo.

PABLO. –También me sugirió la imagen de ballenas. Luego me fijé en el narrador, que creo que fue el que acuñó el término Teoría sueca del amor. He estado investigando y he encontrado una presentación que, parece ser, se ha proyectado en muchísimos lugares y foros, incluyendo en el mismo documental.

En el primer cuadro ha puesto: familia, Estado e individualidad, luego pone a Suecia, Alemania y Estados Unidos como ejemplo de distintas sociedades para comparar cómo están organizadas, o cómo se polarizan.

Después pasa a hablar de Suecia y dice que lo que más se valora en las relaciones humanas es la independencia, y eso ha sido lo que han fomentado: a nosotros, en Suecia, lo que nos gusta y lo que nos va bien es la cosa individual. La relación tiene que ser entre el individuo y el Estado. Luego pone el ejemplo de EE UU, donde la ligadura fuerte está entre el individuo y su comunidad –la familia, o un grupo un poco más amplio como el barrio o el pueblo– y que al contrario que los suecos lo que hacen es intentar dejar fuera al Estado. La relación se establece entre un individuo y una pequeña comunidad a la que se siente pertenecer, y trata de que el Estado no invada su comunidad.

Por último, habla de Alemania y dice que es la única que se orienta en dos ejes: por un lado el Estado y por otro las familias, las comunidades pequeñas a las que el individuo pertenece… y desde ellas se relaciona con el Estado. El Estado, por su parte, se concentra en dar soporte a las familias confiando que estas sean las que luego cuiden de los individuos.

Los suecos ni siquiera tienen la idea de familia: existen los individuos por un lado y el Estado por otro, y no hay más relación que la de Estado - individuo.

Pensando en esto, me vino la imagen de Pippi Langstrump, la niña pelirroja con coletas y calcetines de rayas diferentes que vivía sola, y me di cuenta de que Pippi es Suecia. Aquella serie de televisión que veíamos de pequeños es la Teoría sueca del amor, la independencia hecha carne: Pippi es una niña que vive sola, no tiene padres, tiene una cierta relación con el Estado, fuma, hace lo que quiere, es un individuo aislado que no es que no tenga familia, sino que ni siquiera se hace una idea de lo que podría ser eso.

DAMIÁN. –Pippi Langstrump es de los 70, ¿verdad? Se estaba ya cociendo esto.

PABLO. –Con toda esa independencia, no necesita de nadie: eso es Pippi. Luego encontré un gráfico de coordenadas que resume los resultados de encuestas sobre los valores que más pesan en la sociedad de cada país, que aparece en el documental. Los valores del eje de la x van desde la supervivencia hasta la autoexpresión, y aquí la autoexpresión –digamos tener mucha capacidad de hacerse sitio uno mismo sin necesitar de comunidad– sería la independencia. En el eje vertical está la tradición… cuánto pesa la familia, la religión, los ritos… todo lo que estaría creando comunidad. Bien, pues si vas a la posición de Suecia ves que esto último no tiene casi fuerza, se ha diluido y se ha creado un Estado que sustituye a todas esas estructuras, ha desaparecido la comunidad y con ella el rito y la tradición, y el lugar en el que antes se encontraban dichas estructuras, en Suecia lo ocupa el Estado.

Me pareció curioso que, aunque efectivamente Suecia sale arriba del todo, España y Grecia están en el medio de esa gráfica. Japón, por ejemplo, tiene mucha conciencia de supervivencia, pero es una sociedad muy avanzada –está a la altura de Suecia– y, según esto, son mucho menos independientes que los suecos. A mí me resulta curioso que en el centro estén España, Grecia, Italia y Portugal, es decir, los países mediterráneos.

ANTONIO. –Los anglosajones son más tradicionales que los nórdicos, por eso se alejan un poco.

PABLO. –Sí, sí. España da mucho peso a la familia, a la religión, a las tradiciones… mantendría mucho la importancia en esos factores más que en el Estado. Otro gráfico refleja cómo se mueven los puntos con el paso de los años. Me llamó mucho la atención que Suecia se ha movido al extremo, lo que sería muy consecuente con lo que intenta transmitir el documental. Y Noruega, que se encontraba más orillada que Suecia, se ha ido hacia la tradición y la familia.

LUIS. –Islandia está muy, muy abajo, no me lo puedo creer…

PABLO. –Son muy tradicionales, ¿no? Es por eso. Otro asunto en el que pensé fue en una imagen que aparecía al principio del documental: había gente andando, cada uno a su aire, gente en el gimnasio también sola… y esa imagen me ha llevado a esta otra de pájaros posados en los cables de la luz. No sé si os habéis fijado que la mayoría de las veces están muy separados y, aunque algunas veces se concentran en una sola zona, por lo general la distancia entre ellos es una constante. Los ornitólogos han estudiado que hay especies con muy baja capacidad de socialización: solo son capaces de juntarse para la reproducción y después del apareamiento sienten verdadera repulsión hacia los otros. Lo de los suecos me recordó a esos pájaros: mantienen la independencia hasta el punto de que acercarse a los otros les repele. La unión con los demás siempre necesita de una razón, y si no es así, la rechazan. Se acercan a los otros como los pájaros para reproducirse, por motivos gregarios, sin parentesco emocional, cooperan, se agrupan únicamente porque buscan algo –estatal o social–, pero no se juntan: forman equipos, como en el trabajo, y cuando se cumple el objetivo, se separan. Se da entre ellos una relación cuando obtienen de esta un beneficio, pero también hay competencia, como en el caso del deseo de reproducción. Eso sí, cuando pienso en la parte del documental en que el proceso de inseminación es por correo, me da la sensación de que se está llegando a un punto en que hasta la competencia y la cooperación han desaparecido. La cooperación desaparece porque no es necesaria, porque les viene del Estado… y la competencia también se esfuma porque, con ese grado de independencia, no necesitan competir.

ANTONIO. –Pero el Estado es una forma compleja de cooperación.

DAMIÁN. –No, es una hipóstasis –consideración de lo abstracto como real– de la cooperación. Eso es lo que decía Junger, que es una extracción de la cooperación, que la ha convertido de algo natural a algo legal. Eso es lo que se carga todo este mundo. Recordar a Junger: relaciones naturales convertidas en vínculos legales. El Estado no es cooperación, sino una abstracción de ella, una legalización.

PABLO. –Pero aquí el Estado ha dado otra vuelta de tuerca fomentando la individualidad, facilitándola, y la individualidad es lo contrario a la cooperación.

DAMIÁN. –Lo que dice Junger es que esa abstracción lleva a sitios inesperados. Cuando has transformado algo natural en algo civil, pasan cosas. Entre padres e hijos hay problemas, en los matrimonios hay problemas, en las familias hay problemas… Se ha creado toda una estructura estatal en torno a determinadas relaciones que han pasado a ser civiles… parte del orden de esa sociedad, no son relaciones naturales. Tenemos una estructura legal que ampara las relaciones y, en realidad, las ha transformado tanto por el hecho de amparar unas como de excluir otras. Y yo creo que en este documental ellos sienten que algo ha sido transformado violentamente y que los efectos son monstruosos, sienten que se ha transformado algo que no se debía transformar.

LUIS. – ¿Qué son los vínculos naturales? Es decir, ¿cómo funciona el mundo con los vínculos naturales?

DAMIÁN. –Los vínculos espontáneos culturales... cuando una cultura espontáneamente proyecta sus propios vínculos para sobrevivir, para crecer, o como diría Junger, para crear. Junger añadía un quinto instinto a los cuatro del hombre –vitales, de placer, sociales y culturales– y lo hacía citando a Sócrates: instinto de crear, generar material y espiritualmente en lo bello. Sin embargo, los suecos parece que hayan dicho: vamos a liberar al individuo de todas las trabas vitales, sociales, familiares… y que se ponga a crear. De hecho, de aquí viene todo el espíritu de la autorrealización: es el producto de una liberación de otras cosas. Si os fijáis en el discurso de Olof Palme, lo que quieren es un camino para la autorrealización, quieren un camino para crear. Lo que ocurre es que la gente no se ha dado cuenta de que un vínculo espontáneo y cultural que se convierte en legal transforma completamente la realidad.

LUIS. –Olof Palme pensaba que crear era algo totalmente independiente, cuando en realidad estamos creando continuamente en la vida cotidiana. Resolver un conflicto cualquiera es una creación, pero él tiene la idea de crear solo, e incluso esto ha llegado a ser un vínculo legalizado como la cooperación. Cooperar no debería ser una cosa literal y legalizada porque está basada en el amor. Y el peligro es impulsar únicamente la idea de la independencia, que sólo se puede crear desde la independencia…

DAMIÁN. –Se han cargado todo. Han transformado la naturaleza de aquello que querían mejorar.

LUIS. –Pero lo anterior tampoco era perfecto.

DAMIÁN. –Me corrijo, no debemos discutir las cosas como mejor o peor, debemos ver qué ha pasado y esa es la parte más difícil. Desde luego, no querían destruir lo que había de bueno en la situación anterior, sino que queriendo mejorarlo, se lo han cargado. Han transformado su naturaleza y lo han convertido en algo monstruoso. ¿Os acordáis lo que decía Janet Malcolm?: la razón por la que este sistema se ha cargado todo es porque parte del principio de que conoce la realidad. El sistema judicial parte de que la realidad nunca es ambigua: hay unas pruebas, unas demostraciones y con ello se llega al culpable. Es imposible que no puedas descubrirlo. Esta actitud de yo ya me lo sé es lo que diferencia profundamente las sociedades contemporáneas de las antiguas. Pensad en la Ley del Talión, en el Código de Hammurabi. La diferencia de ese sistema con el nuestro es que cualquiera de estas leyes o de estos códigos entiende que nunca va a conocer la realidad. Que lo que haya pasado o cómo haya pasado es algo a lo que saben que no tienen acceso, entienden que no van a poder conocerlo. Lo que también entienden, a diferencia de nosotros, es la reparación... porque la reparación es cognoscible, mientras que lo que ha pasado no lo es. Las pruebas de un juicio no son lo que ha pasado, pero nuestro sistema no entiende eso. Nuestras leyes presuponen una realidad antes de actuar sobre ella, la dan por sentada. Eso es la abstracción de los vínculos: la presunción de una realidad. Prácticamente nada de lo que hacemos deja de estar prejuzgado, y en el momento en que las presunciones son la norma, estamos ante una ideología.

LUIS. –Eso lo veo muy relacionado con lo de convertir relaciones naturales en legales, porque en ese momento asumes que las puedes dar por sentadas, las estás presuponiendo antes de que ocurran.

DAMIÁN. –Exactamente. En el documental hay un proceso muy parecido: hay un Estado que se va a encargar de todo el mundo. Se da por supuesto que el hecho de ser Estado –y de separarse de la cooperación natural– es bueno, y como tal va a producir buenos efectos. Eso es una presunción determinada de la realidad. Tenemos que pensar en lo que dice Junger, en por qué esos lazos han pasado de un nivel natural, cotidiano y manejable a una abstracción legal.

CHUS. –En el fondo es lo mismo que Hans Rosling: cree que lo bueno se puede medir en parámetros y estadística… o eso nos quiere hacer creer para vender libros y conferencias. Desde el punto de vista del Estado se añade la acción, pero nada más: si lo bueno se puede medir y no es ambiguo, se pueden hacer cosas para conseguirlo. Te pones a legislar desde ahí y punto. Pero el problema es que la premisa inicial es equivocada.

DAMIÁN. –La premisa es que si legislas no funciona.

CHUS. –El Estado va acumulando cada vez más potestad y poder porque el individualismo sueco lo favorece, es lo que quieren, dar más espacio al gobierno. Y si yo fuera el Estado preferiría que fuera así. No hay ningún movimiento reivindicativo importante…

ANTONIO. –Para que haya movimientos reivindicativos necesitas apartarte un poco de esa individualidad.

PABLO. –Han llegado a un punto que el Estado es casi lo mismo que necesidad. Se han vuelto tan extremadamente independientes que necesitan que el Estado cubra todos esos huecos, que haya algo que cohesione a los individuos, y si no es así, explosionan.

DAMIÁN. –Que un Estado cree individuos debería llamarnos mucho la atención…

PABLO. –Cuando tienen niños, algo que requiere cooperación, ocho de cada diez parejas explosionan y cada uno se va por su lado. Una vez cumplido el objetivo, son incapaces de soportar la cercanía del otro, incapaces de cooperar… ¿Y quién cubre ese hueco? El Estado, que se mete ahí en forma de subsidios, prestaciones, pagos a estudiantes para que se independicen… Algo tiene que cubrir todos los espacios que van quedando ya que ellos son incapaces de hacer un esfuerzo que requiera cierta cesión. Allí todo el mundo vive solo y hay un alto índice de suicidios…  No tienen otra estructura que la que da el Estado, y si no fuera por él, muchas cosas se caerían: ya no son capaces ni saben formar otra estructura.

CHUS. –Y la ideología de las empresas como Ikea apoya este pensamiento totalmente.

LUIS. –Pippi tenía la vida que predijo Olof Palme. Te creas tu propia familia: Pippi escogió a sus amigos y sin no podía pasar.

PABLO. –Escogía los vínculos que ella quería. En la exposición hago referencia a frases de Junger que fueron escritas en 1934, ya en el nacionalsocialismo, confrontándolas con la Segunda Guerra Mundial. Junger decía: va a haber un príncipe que va a imaginar cosas más importantes que el dolor, y que busca vivir eternamente. Y ahí llegó el príncipe, llegó Hitler, y tanto él como los suyos al final eran unos drogadictos, el Tercer Reich fue un régimen de adictos que vivían a base de química. Hermann Göring era casi drogadicto… Y no se queda en Alemania el asunto: Churchill bebía como un cosaco y, por ello, tenía unas depresiones de caballo.

He traído fotos en las que se ve el conflicto del que habla Junger entre lo tradicional y lo antiguo. En un momento confluyen, por un lado, tanques conducidos por un ejército que está hasta arriba de anfetaminas, y por el otro, el enemigo, un ejército que iba a caballo, algo prehistórico desde luego. Y la modernidad apisona lo prehistórico: arrasan Europa.

Volvamos a Suecia con Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. ¿Por qué me voy a Larsson? Porque treinta años después de 1945, en Suecia aparece Pippi Langstrump, y treinta después Lisbeth Salander, que, si os fijáis, vuelve a ser el mismo prototipo. Larsson era un hombre hasta las orejas de café que escribía compulsivamente unas novelas interminables donde la mitad solo son historias de la cotidianidad, probablemente porque no tenía otra cosa que contar: era sueco y vivía en su casa solo... Estamos una vez más ante el mito de Pippi Langstrump y Olof Palme.

ANTONIO. –Yo he puesto la mirada en otra cosa y lo voy a contar de otra manera: como una especie de performance. Seremos este espejo y yo… Empiezo:

-     todos sois muy difíciles de copiar, pero yo lo intento porque la realidad es que todos nos copiamos

-     yo solo copio, copio y copio y consigo bienestar… bienestar como el tuyo porque te lo he copiado

-     sigo copiando, copiando y copiando: o copio o mato. Quiero un hijo, un hijo, solos tú y yo y nadie más, ¿para qué follar?, yo lo controlo, cariño

-     todas las funciones, copio, copio y copio, no lo puedes inventar, y tú copias, copias y copias

-     soledad, muerte, suciedad, olor, indiferencia, independencia

-     copio, copio, copio, falso, falso, falso, independencia, copio, falso, copias, falsa, copia falsa, independencia, independencia, independencia

-     yo, yo, yo, somos ricos, muy ricos, ricos

-     pena, tristeza, angustia, soledad, mierda

-     soy independiente, me basta, me basta, no me basta, no me basta, tristeza, he llegado aquí y no tengo nada, quiero ser como tú, que no tienes nada

-     el hilo que me ata a ti es muy débil, el que me ata a mí es una opresión, ayúdame a cortarlo y abrázame

-     me la suda el bienestar, copio la felicidad, no tengo casa ni coche ni ropa, ni independencia, ahora copio la felicidad…

DAMIÁN. –Estupendo. Y si queréis ver lo que es un espejo, tendréis que ver la película El espejo de Tarkovsky. A Tarkovsky hay que echarle otro vistazo lento. Me he leído ahora su libro sobre estética Esculpir en el tiempo y me ha parecido maravilloso. Su estética es la que nos rodea, lo que estamos viendo es la ruptura con la dramaturgia y la estética convencional. En la dramaturgia convencional todo carácter evoluciona progresivamente con unos hechos que el drama te muestra, pero Tarkovsky dice que no evolucionamos así, que lo hacemos por discontinuidad, como en su película La infancia de Iván. La realidad es como la escena del  ahora soy niño y lo estoy pasando pipa y la escena siguiente muestra un asesino a sueldo. Así se producen los cambios en Tarkovsky. Y estos aspectos del pensamiento –estéticos y dramáticos– son importantísimos y hay que tenerlos muy en cuenta. Se ha roto la estética tradicional y su forma de mostrarla, su dramaturgia, y todavía no se ha reconocido la nueva… pero para saber sobre la estética del siglo XXI, si observas el imaginario colectivo de la gente que está creando el pensamiento, se parece a Tarkovsky.

LUIS. –¿En qué exactamente? Porque yo sí veo cierto hilo conductor en él.

DAMIÁN. –Pues que es completamente distinto al convencional. Él pregunta ¿qué es una acción? Y responde que una acción es lo que oculta la realidad. En Tarkovsky, la verdadera acción es lo que le esté evocando a cada uno lo que está viendo, de qué se esté acordando, de cuáles deseos se le despiertan... Dice: si contáramos la acción sería lo que ocultaría la realidad, y esa realidad, al contarla mediante las acciones, es discontinua. Por eso en sus películas vas de emoción en emoción, de sentimiento en sentimiento, pero la acción no es lo que realmente está ocurriendo. Recordad la película Stalker, o La infancia de Iván en la que habla de la guerra y sin embargo no hay ni una sola batalla. Si os fijáis, esta es la estética del siglo XXI y descubrir esta estética consiste en vislumbrar en qué piensa este siglo, cómo crea esta época. Para profundizar en ello, Tarkovsky o Jim Dodge son increíbles.

ANTONIO. –Sin embargo, lo que hacen en Suecia es todo lo contrario. Todo lo que importa es la realidad, es lo que también se intenta hacer aquí, verlo todo como acciones seguidas. Al final es la forma de relatar lo que está cambiando, y hacia una literalidad…

DAMIÁN. –Sí, absolutamente. Quería comentar una relación curiosa que ahora se da por sentada entre ese tener muchas cosas y ser feliz. A partir de que alguien tiene todo resuelto, no se puede ni imaginar que no sea feliz. El hecho de que uno tenga todo, ¿qué implica realmente? ¿Significa que está exento de problemas por el hecho de ser rico? Obviamente, como vemos en el documental, están llenos de dificultades. La gente sufre y te lo están diciendo todo el tiempo. Estas cosas tan elementales de decir me lo han dado todo, ¿qué significa? ¿Habéis conocido a alguien sin problemas, de forma que imitando su vida y sus circunstancias nos quitemos los nuestros? Todo el mundo está superando dificultades todo el tiempo, por lo tanto, eso no es. ¿Cuál puede ser la base de la felicidad entonces?

Vimos dos cosas: la superación de la adversidad –no significa nada por si sola porque lo estamos haciendo todo el rato– y el sentirse necesario. Vimos en Junger qué era sentirse necesario. Si cambias la relación por la legalidad, si pones al Estado en el lugar de la comunidad, ¿en qué te sientes necesario para tu comunidad?

LUIS. –Para mí lo más perverso de ese esquema de los suecos, es que acaba uno diciéndose qué contentos estaríamos en África, porque el médico que está haciendo radios de bicicletas en África podría estar investigando en Suecia y allí su labor sería importante…. Todas esas tesis me generan violencia porque son nazis, pero en Suecia también hay problemas, hay almas de personas, y desde ahí tienen que ser compartidas con el africano y con cualquier otro. Ahora, eso de que un médico se desarrolle y sea mejor persona porque es pobre, no lo acepto.

AYUSO. –Pero el médico en África supera adversidades y en Suecia no, porque en Suecia el Estado pone todo tan bien que parece que no está logrando nada, da tantas facilidades que al final son trabas, él no nota que supere ninguna adversidad. Y la segunda es que es necesario, es mucho más necesario en África que en Suecia. Entonces yo complementaría lo dicho con lo que dices tú y volvería a Suecia, ¿qué te falta aquí para ser feliz? ¿Por qué aquí no eres necesario?

DAMIÁN. –En Suecia le están diciendo todo el tiempo a la gente que no es necesaria.

CHUS. –Yo no creo que no sean necesarios, es que no hay vínculos que les hagan sentir que sí lo son.

AYUSO. –Seguro que hay gente en Suecia que se siente necesaria. Hay una estructura –la del Estado–, pero sería bueno ver la capacidad de crear… que también la tendrán en Suecia, ¿no?

DAMIÁN. –En lo que tenemos que estar de acuerdo es que el sentido de comunidad ha sido sustituido por el Estado, por una estructura legal y global con la que se relacionan individuos. Y en ese Estado hipostasiado, abstraído, no hay un lugar en el que las personas se sientan necesarias. En el análisis del problema eso es crucial: saber que un estado de bienestar se ha llevado hasta tal límite que es perjudicial para la ciudadanía.

CHUS. –Sería como si a un niño le dieras siempre de comer: nunca aprendería a hacerlo solo. Y de bienestar nada, ¿qué bienestar tienen los ancianos del documental? Ninguno... Es como si dijeran, tú dame bienestar que la felicidad ya me la busco yo…

AYUSO. –Pero es que también hay toda una ideología de los pobres que tiene tintes nazis… porque al médico lo podían haber mandado a un hospital del Bronx, pero justamente va a ser necesario en África. Es como si hicieran falta los pobres para el alma desarrollada.

DAMIÁN. –Es peor que eso porque ese tipo de Estado, de sociedad, hace que te puedas ocupar de lo lejano porque no eres capaz de ocuparte de lo cercano. ¿Tú que haces desde Etiopía hablándome de los problemas de Suecia?, ¿por qué no vas a Suecia y arreglas allí los problemas? Es esa actitud del tipo voy a ser solidario, pero sin compromisos. La dificultad está en tratar con tus vecinos, en los problemas de al lado.

CHUS. –¿Y cómo desatascamos esto? Eso es lo que se preguntan, y se responden que lo arreglan con pobres a los que atender, un sueco necesita a un niño muriéndose de hambre que le haga sentir necesario… y así ya funcionaría el Estado de bienestar sueco.

LUIS. –No estoy de acuerdo en absoluto. Yo veo muchas cosas positivas en ese médico del documental.

CHUS. –No digo que no tenga sus méritos. Me refiero a la ideología.

DAMIÁN. –Los suecos asisten dos horas a la semana a inmigrantes para integrarlos y después no los vuelven a ver en toda la semana ni tienen ninguna relación con ellos: está en el documental. A vosotros ¿eso os parece integrar? Pues así llevan años, yendo a ver a los mismos y retirándose a su casa. Y las actividades son programadas por no sé qué ministerio, con lo cual, han perdido toda espontaneidad y toda oportunidad de comunidad.

PABLO. –¿Os habéis fijado que no hay ningún sueco, del lado sueco, que hable en el documental?

DAMIÁN. –Sí, sí, únicamente hablan los funcionarios. Incluso hay una funcionaria que se pregunta en algún momento por qué somos tan infelices. Le sale del alma. El documental tiene ese fallo: los suecos no quisieron hablar. El drama sueco es que no saben por qué son tan infelices.

AYUSO. –Cómo pueden haber acabado así, ¿de dónde venían?, ¿del calvinismo más atroz?

LUIS. –Son luteranos.

AYUSO. –No se trata solamente de lo que se diga, sino de lo que se pueda o no hacer… En Italia sería  imposible de plantear algo así. Y nosotros tampoco aceptaríamos esa forma de hacer las cosas. Tiene que haber todo un caldo de cultivo detrás de ese sistema. Me ha recordado a la película La cinta blanca de Haneke.

DAMIÁN. –Estoy de acuerdo contigo, en parte. La conducta y el carácter, tanto de las personas como de los pueblos, es único, o muy poco variado, vaya. Los motivos que llevan a ese punto, sin embargo, suelen ser muy complejos. Siempre que aparezca la idea de que a un efecto único le antecede una causa única tenemos que sospechar. Esto es lo mismo que Tarkovsky: las acciones no te dicen nada, el efecto puede ser el que sea, pero no te va a decir nada sobre ese efecto, esa consecuencia, que lo adscribas a una causa única. Se llega al mismo resultado, pero se puede llegar desde caminos muy diferentes.

ANTONIO. –Esto que hace el planteamiento sueco no es la no-aceptación de la tragedia. Es decir, ese no entiendo que la ley civil y la ley natural sean dos cosas distintas enfrentadas que debo aceptar y con las que tengo que convivir.

DAMIÁN. –Sí. Eso es de los griegos.

LUIS. –Entonces volvemos a los griegos. Yo volví a los griegos y sentí que me faltaba la hybris. Esta gente no entiende la tragedia, no la acepta, no aceptan la ambigüedad, viven completamente polarizados. No es que la ley civil y la natural estén enfrentadas, es que solo hay ley civil. Nos muestran lo de África para enseñar un poco de ley natural, así como algo exótico. Es como la bulimia y la anorexia, que son la misma falta: estar ocupado, invadido, por la comida bien sea por exceso o por defecto. Esta gente está rellena de la ley, el Estado suple sus vidas, se quedan sin vida, sin sentimentalidad, sin relación, sin contradicción, sin nada… Lo único que pueden decir es tengo todo organizado para que mi cuerpo esté bien… Todo es cuerpo: no hay alma. Y ocurre lo mismo que con la anorexia y la bulimia: al final, pierdes la vida, te quedas sin ella. El cuerpo es la supervivencia, lo primario, y sin embargo las leyes civiles solo se ocupan de él. Justo al contrario de lo que todos pensaríamos, que las leyes naturales, las creadas en comunidad, serían las que se ocuparían del cuerpo, las que te harían vivir. Si yo me dejo llevar por mi sentimentalidad tenemos un grupo que funciona. En cambio, cuando te ocupas primero –o en exclusiva– de lo otro, acabas con una organización social hiper protectora, pero absolutamente nada más. Paternalismo de estado extremo es igual a anulación de la comunidad.

ANTONIO. –A mí el documental me ha llevado a hacer una convergencia del fracaso de los modelos sociales y políticos del siglo XX. Hablo de los dos modelos clásicos –capitalismo y comunismo– porque ambos convergen en un fracaso. El modelo comunista de la Unión Soviética echa mucho en falta la comunidad porque no tienen, y la organización capitalista exactamente lo mismo. Este documental se centra en Suecia, pero podía hacerlo en Cuba o en la URSS porque el fracaso es el mismo. Me pregunto a dónde vamos en el siglo XXI.

AYUSO. –Una cosa, en relación con Pippi Langstrump y demás, hay una idea de que todo esto empezó en los setenta, ¿no?, que antes había otra cosa…

DAMIÁN. –La acción empieza por liberar a la mujer del hombre y a los hijos de los padres, es una creación de libertad, asunto muy interesante, por otra parte, porque es la misma declaración que hacen los estadounidenses. Tocqueville dice que el problema del mundo occidental es que está oponiendo libertad a igualdad. Es decir, no están viendo el problema horizontal, sino un plano absolutamente vertical en el que han conseguido a mucha gente libre que va a poder seguir haciendo cosas libres supuestamente, que va a seguir sus intereses y va a triunfar sobre los otros. Pero lo importante –volvemos a las acciones de Tarkovsky una y otra vez– es que no lo están viendo, no se están enterando de lo que realmente está pasando… y es que el plano horizontal lo pierden completamente porque se ha primado la libertad sobre la igualdad, digamos que eso no es más que primar al yo sobre los otros.

LUIS. –Pero la igualdad es una manera de ser libre también, no creo que estén tan separadas.

DAMIÁN. –De acuerdo, pero únicamente si se tienen en cuenta ambas, si se prima a una sobre otra se las está pensando como opuestas y separadas. Por ello, creen que libertad es tener un rifle en casa: libertad sin tener en cuenta la igualdad y sin tener en cuenta la libertad de los demás. En el otro lado estaría la justicia social, que consistiría en no tengamos rifle en casa porque lo mismo puedo hacer daño a alguien. En esta última forma de pensar estarían jugando juntas la igualdad y la libertad, este sería un pensamiento de igualdad social. La igualdad social se la cargaron en todas partes y creo que esa es una de las cosas más importantes que Tocqueville se trajo al continente europeo. ¿Qué se está primando en este ideario: libertad o igualdad? Esa es la nuez del meollo.

LUIS. –Eso ya lo vimos en Jenofonte, en la Anábasis: al final la comunidad es personal, depende de cómo la pienses tú, de en qué papel te veas en ella, en cómo se forma la propia comunidad. 

DAMIÁN. –Nosotros estamos viendo que esto está pasando y no hacemos nada. ¿Es un cambio de conciencia?, ¿es Suecia el futuro? Y la segunda cuestión sería qué es un estado técnico, es decir, uno que soluciona problemas. A diferencia de los del siglo XIX, en los que había una planificación social, los estados actuales parece que no tienen ninguna, se rigen simplemente por dar al cliente aquello que piensan que está pidiendo. La pregunta es: ¿no será este Estado una emanación de la psique individual? … porque no está organizando nada y nada propone, simplemente manda cheques a las casas el día que se necesitan. No parece que tenga nada que ver con una estructura que ordene la sociedad y se ocupe de la comunidad, ni siquiera parece que tenga objetivo alguno. Es una especie de estado emanado de la conciencia de los que viven allí.

AYUSO. –En el documental queda claro que hay un problema con la esperanza de vida, y esto también es del siglo XXI: creo que vivimos demasiado. En cincuenta años todo el mundo vivirá hasta los noventa años, y con noventa todos tendremos demencia. Es un problema importante que no se ha calibrado, ¿qué pasa con toda esta gente?, ¿con nosotros, cuando seamos ancianos?

LUIS. –Antes habéis dicho que aquí acabaremos igual que en Suecia, pero no estoy de acuerdo porque, aunque lleguemos a viejos y nos retiremos solos, aquí hay una afectividad, unas relaciones que son distintas a las del Norte de Europa, nosotros tenemos toda una forma y relación social muy diferente. Se puede morir solo, pero no es lo mismo morirse solo aquí que en Suecia.

DAMIÁN. –Alguien te echa de menos antes de que lleves tres años muerto como allí…

ANTONIO. –Claro, claro. Pero el problema no es morirse solo…

DAMIÁN. –El problema es que la gente vive sola desde el principio, desde que las chicas dicen primero tengo un hijo y después ya me buscaré o no pareja… Cuando se tienen hijos en pareja se está obligado a una concertación entre dos seres distintos, hay un diálogo que acerca el mundo a través de los ojos del otro. Las suecas no cortan con la realidad porque quieran tener hijos solas, sino porque eso implica que quieren tener hijos como ellas mismas. Esto es vivir toda la vida sin comunidad y en absoluta soledad.

Referencias externas

La teoría sueca del amor.(VO) (VOSE y VOSC). Documental dirigido por Erik Gandini. Fasad Indie Film. Suecia, 2015.

Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas) – Episodio 1. Creada por Astrid Lindgren en 1941. Serie Tv dirigida por Olle Hellbom en 1969.

El espejo. Dirigida por Andrei Tarkovsky. Unión Soviética, 1975.

La infancia de Iván. Dirigida por Andrei Tarkovsky. Unión Soviética, 1962.

Stalker. La zona. Dirigida por Andrei Tarkovsky. Unión Soviética, 1979.


La cinta blanca. Dirigida por M. Haneke. Alemania, 2010.

Bibliografía

Andrei Tarkovsky, Esculpir en el tiempo. Madrid: Rialp, 1996, 2018.

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