An-30 No hay ética sin política, ni individuo sin mundo

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LOS ANTIGUOS Y NOSOTROS - Sentimiento ÉTICAS

Ética o la construcción del carácter. El carácter, la manera en que nos hacemos a nosotros mismos, en que fraguamos nuestras inclinaciones y sentimientos, identifica quiénes somos. No en vano Heráclito afirmó que nuestro carácter es nuestro destino. Ahora bien, no lo hacemos solos. Lo hacemos en comunidad, con otros, de modo que es importante saber con quién estamos, quiénes nos acompañan. En palabras de Aristóteles: “no hay ética sin política”.

Lo cierto es que todos queremos lo mejor para nosotros, que todos buscamos el bien: esta es una tradición de la vieja escuela platónica que Aristóteles aún defiende. Pero no es tan fácil reconocer el bien... y mucho menos hallarlo. Depende de las costumbres que adquirimos, del medio en el que nos vemos, de la atención que prestemos a nuestra inteligencia y a nuestro espíritu.

Y depende por supuesto de la forma en que tomamos nuestras decisiones. Hay toda una teoría de la decisión en esta ética, en uno de los textos más esclarecedores sobre asunto tan oscuro.

Escuela de Atenas, Rafael. Museo del vaticano


Lectura

Ética a Nicómaco - Aristóteles

Resumen

El texto remite a la construcción del carácter el individuo: el carácter se construye en la polis, se construye conociendo lo que es bueno para uno mismo y que lo bueno se basta así mismo. Es decir, se analiza el para qué de la construcción del carácter y cómo podría dar sentido a la vida y así intentar comprender qué es el buen vivir. Las diferencias entre el pensamiento de Platón –que basa la construcción del carácter en la paideia–, y el de Aristóteles es que este último añade la necesidad de la disciplina y las costumbres a la paideia. También se introducen el concepto de deliberación y el proceso de toma de decisiones éticas que Aristóteles introduce en su Ética a Nicómaco, que era su hijo. A lo largo de todo el diálogo, se tratará de vislumbrar las relaciones entre ética y polis, y ética y sociedad.

DAMIÁN. –Nos habíamos hecho tres preguntas: ¿qué es la ética?, ¿cómo se obtiene el bien? y ¿cómo se toma una decisión? Así que empecemos, ¿qué sabemos de la palabra ética?

JESÚS. –La ética, como lugar de dentro, significa casa, morada… sería algo así como la morada propia que uno se hace, una morada interior. A diferencia de la moral, que se refiere más a la costumbre vigente en un determinado momento de grupo humano concreto, la ética aspira más a un buen vivir y obrar que producen felicidad a través del discernimiento.

DAMIÁN. –De acuerdo, pero ethos en griego es sobre todo carácter, y ya que estamos con Aristóteles haría referencia a cómo se manifiesta en cada uno de nosotros, a cómo se conduce cada uno con arreglo a unos principios interiores.  Entonces, ¿cómo se construye el carácter?, ¿qué es lo propio del carácter, ¿qué hace, por qué queremos todos tener carácter y ser individuos de alguna manera?

JESÚS. –La finalidad del carácter es la felicidad, es un camino de construcción en el que usamos herramientas diversas como el trabajo o la disciplina.

ANTONIO. –Sí, pero en la polis.

DAMIÁN. –Y qué ocurre con nosotros, que no tenemos polis, ¿cómo construimos nuestro carácter?

ANTONIO. –¿En la comunidad?

DAMIÁN. –Sí, pero y ¿si no hay comunidad?

PILAR. –Pues que no hay carácter.

DAMIÁN. –Bien, eso es, así de fácil. Tanto para Aristóteles como para Platón, si no hay polis no hay posibilidad de ethos, porque el carácter se construye con los otros. Pero, ¿para qué quiere uno tener carácter?

ANTONIO. –Para saber que has actuado bien, para dar significado a tu vida.

DAMIÁN. –¿Y cómo sabes que has actuado bien, que vas por buen camino?, ¿tan importante es dar un significado a la vida?

ANTONIO. –En la medida que somos mortales, buscamos dar un significado a la vida.

DAMIÁN. –Y precisamente por ser mortales, ¿no carece todo de significado?

PILAR. –Puesto que no somos eternos y estamos limitados en nuestras acciones, estamos obligados a elegir y dar valor a cada una de nuestros actos.

ANTONIO. –No entiendo qué tienen el carácter y el significado de la vida.

DAMIÁN. –Vosotros habéis ha hablado de ello…

PILAR. –Hacer lo bueno, obrar bien es coherente con la búsqueda de la felicidad. Son actitudes buenas en sí mismas en el contexto de la polis.

DAMIÁN. –¿Crees que actuar bien para la polis se siente como un bien en sí mismo?

PILAR. –Yo creo que, en la idea aristotélica, sí; de hecho, Aristóteles se separa de Platón en esa idea del recto proceder.

DAMIÁN. –Sin embargo, dice que, si el justo lo es debido a la razón y no le causa placer, no es justo y no vale.

PILAR. –Eso es. La razón, la idea de lo bueno y de lo recto, y el análisis de cómo llegar a ello es condición previa para alcanzar la felicidad y llegar al placer.

DAMIÁN- Vais de un lado a otro, de un concepto a otro, pero no respondéis: ¿nos gusta o no tener carácter?, ¿sí o no?... hace poco parecía que sí porque éramos mortales… cuando os dicen que no tenéis carácter, ¿os sienta bien o mal?

PILAR. –Mal, a pesar de que Aristóteles entiende por carácter algo diferente a lo que entendemos nosotros.

DAMIÁN. –Bien. Volvamos entonces a la pregunta inicial: ¿para qué queremos el carácter? Al parecer estáis de acuerdo en que con el carácter se consiguen cosas buenas para uno mismo. Y hablo de hoy en día. Tiene que ser por eso, no puede haber otra razón: trabajas mucho, te esfuerzas mucho, tomas decisiones, empeñas tu vida…

ANTONIO. –Puede que para uno mismo como individuo sea así, pero por ejemplo alguien puede hacerse terrorista y creer que es bueno para él, pero que no lo sea para su comunidad.

DAMIÁN. –¿Por qué dices que es bueno para él? Aristóteles y los griegos en general piensan que, si alguien consigue un bien, ese bien es indiscutible, sin embargo, si lo que consigue supone veinte años de cárcel y matar a gente de la comunidad, los mismos griegos te dirían que eso no es bueno para ti, porque si fuera bueno para ti necesariamente sería bueno para la polis.

ANTONIO. –De acuerdo, si no son buenas para él, entonces, ¿no tiene carácter?

DAMIÁN. –No, no lo tiene. Llámalo fanatismo o lo que quieras. El ethos empieza, tanto en Platón como en Aristóteles, cuando alguien es capaz de discernir lo que es bueno para sí. ¿Cuál es el problema?, ¿cómo se sabe lo que es bueno para uno?, porque eso, sin embargo, no es tan fácil. Muchas veces lo que es bueno para ti no lo es para otro, así que no hay reglas fijas. Saber lo que es bueno para uno mismo puede llevar toda la vida…

¿Qué es lo bueno para uno? Según Aristóteles, uno sabe que algo es bueno para sí. Y no es la felicidad. La felicidad es algo que no siempre se produce por las mismas cosas, hay veces que sí y otras que no. Lo que dice Aristóteles es que el bien se tiene que sostener a lo largo de la vida y, en eso, se parece mucho al conocimiento de Platón. Si no se sostiene a lo largo de la vida, no es bueno. Lo bueno para uno también es acultural. La cultura puede facilitarnos alcanzar lo que es bueno para cada cual, pero también puede dificultarlo. Lo importante es: ¿por qué sabes que algo es bueno para ti?

PILAR. –Porque has llegado a ello con la razón, porque es bueno para los otros.

DAMIÁN. –Algo así… porque es bueno de por sí, y de ahí da el salto.  Y ¿qué sería lo que diferencia lo bueno de lo que no lo es?

PILAR. –Que lo bueno para los demás se basta a sí mismo.

DAMIÁN. –No del todo... Es bueno porque se basta a sí mismo, pero cuando tú lo estás haciendo, o lo estás experimentando, no persigue nada, no está en función de algo. El conocimiento a veces se basta a sí mismo y a veces no, cuando, por ejemplo, solo es para hacer una tesis que es otra cosa.

ANTONIO. –Pero bueno es otra manera de decir que, sin saber por qué, tú te sientes bien.

DAMIÁN. –No, te tienes que sentir bien a lo largo del tiempo. Es algo que siempre que lo haces estás bien y es bueno para ti, pero solo porque lo haces, no porque lo hagas con un fin. Tienes que estar muy atento para saber en la construcción de tu carácter cuales cosas se bastan a sí mismas.

ANTONIO. –Pero eso es algo muy personal, no vale para todos.

DAMIÁN. –Cuando haces algo que se basta a sí mismo, ofreces a los otros algo que sale de la felicidad. En cambio, si haces solamente algo que los otros esperan, deja de importarles porque no obtienen nada. Por eso, cuando alguien hace cosas que no se bastan a sí mismas, enseguida detectamos que no tiene carácter, es decir que no es un ethos, que no es nadie.

JESÚS. –Pero no me parece que Aristóteles concrete demasiado al respecto sobre cómo saber cuándo algo se basta a sí mismo.

DAMIÁN. –Ya lo hicieron Sócrates y Platón y no es otra cosa que el conócete a ti mismo, pero él también lo hace cuando nos dice que el carácter se forma sobre los bienes que uno consigue y que esos bienes se definen porque se bastan a sí mismos. De alguna forma está cerrando la cuestión. Si te conoces a ti mismo, acabas reconociéndote en lo que eres, en tu ethos, en tu carácter.

JESÚS. –Yo creo que no siempre es así. En ocasiones algo que es bueno para ti y no lo es para la polis.

DAMIÁN. –A ver, ¿qué cosas que se bastan a sí mismas son malas para la polis? Esas cosas de las que hablas no se bastan a sí mismas. Aristóteles nos dice continuamente –y en esto es estrictamente socrático– que la primera condición de lo bueno es que se baste a sí mismo y si no llegas a experimentar esto, careces de la capacidad de construir un carácter. La naturaleza ha decidido crear individuos y debe ser porque dentro de cada individuo hay algo específico… y ese algo es la forma en que la naturaleza se refleja en sí misma. Si todos fuéramos lo mismo, la naturaleza no se sentiría reflejada.

La teoría de Platón es que esos individuos tienen que desarrollarse y que la polis debe estar atenta a quiénes son cada uno de esos individuos: almas de oro, almas de plata, almas de bronce. ¿Y cómo se puede hacer esto? Mediante la paideia: la polis construye una paideia que permite ver quién es cada cual. ¿Qué dice Aristóteles? Él no dice exactamente lo mismo, a él le parece también muy importante saber quién es cada cual, pero a la vez está pensando que, como no acompañe la comunidad a través de costumbres, disciplina y demás, nadie se va a enterar de lo que es cada uno.

Platón piensa que la paideia va a hacer salir la bellota de cada uno, la bellota de la teoría de James Hillman, mientras que Aristóteles piensa que esa bellota más vale que la saque cada uno solo a golpe de martillo y cincel. Esa es la diferencia, pero los dos están de acuerdo en que tiene que haber un punto en el que el individuo, para forjar su carácter, debe saber qué es lo suyo, repito, lo que se basta a sí mismo. Cuando en nuestro mundo de ahora queremos hacer una sociedad, ¿cómo se va conseguir hacerla si cada individuo no sabes cuáles son sus cosas que se bastan a sí mismas?, ¿de qué hablan entonces? Y ahí es cuando nos ganamos un profeta que nos diga lo que es bueno y lo que es malo, por eso, Aristóteles dice que la ética forma parte de la política, ¿cómo va a haber política si no hay ética?

JESÚS. –Pero hay que tener una disposición para llegar a esa ética.

ANTONIO. –Y además no es algo innato. Lo que acabas encontrando que se basta a sí mismo es fruto de un aprendizaje y de probar diferentes cosas.

DAMIÁN. –Es detectar lo que se basta a sí mismo para ti y de ahí, luego, nace todo lo demás. Si eso no está consolidado, reconocido de alguna manera por el sujeto, es imposible que haya un carácter, una ética y una política. No se puede construir nada porque el sujeto no sabe quién es: ese sujeto será lo que le digan o lo que le pase. La educación en Grecia está hecha para el reconocimiento de las cosas que se bastan a sí mismas y para evitar que pensemos que lo bueno es: lo que los demás acepten, o que no podamos pensar que lo bueno para nosotros mismos no sea aceptado. Aristóteles es el último representante de la polis porque todavía piensa que como no haya comunidad todo se malogra rápidamente, cree firmemente que como la comunidad no sea capaz de permitir que cada uno pueda acceder a lo que a él le basta, no hay ninguna posibilidad de que haya sociedad, de que nos podamos relacionar los unos con los otros. Hablamos de generalidades, pero nadie habla de lo que le afecta a él.

Mientras que la sociedad contemporánea crea individuos, los griegos pensaban al revés: son los individuos los que crean la polis. Y esta es la obligación ética que tenemos todos en esta vida, que es encontrar lo que es bueno para nosotros.

Y ahora vamos a algo más complicado, ¿cómo se deciden las cosas?, ¿cuál dice Aristóteles que es el objeto sobre el que se delibera? Aristóteles dice que la deliberación tiene que ser sobre aquello que no sabemos, si no es así, no estamos deliberando. Esta parte que hemos venido tocando, hace tiempo ya, de que la sabiduría que para cualquier antiguo es distinguir entre lo que se sabe y lo que no se puede llegar a saber, es fundamental. La forma en que colocamos las cosas que no vamos a llegar a saber es muy importante también para construir el carácter. Mi sabiduría consiste en que sé lo que no sé, en lo que no me equivoco es en lo que no sé, por eso soy sabio. Quién es el ignorante: el que cree que lo sabe todo. Como veis la línea hasta Aristóteles es continua desde Sócrates y Platón, aunque a veces el aspecto de las respuestas sea distinto, o mejor, que es diferente el aspecto de las respuestas.

Despejando estas cosas, si conoces lo que es bueno para ti por sí mismo y también conoces qué es lo que no puedes llegar a saber, hace que se desalojen en parte la angustia y la tristeza, y por estos conocimientos, de alguna manera, también se origina el sentido de la propia vida, cuando uno sabe a qué debe entregar las energías del pensamiento. Por ejemplo, para un existencialista, la muerte o Dios no son objetos de pensamiento porque no saben nada de ellos, están por encima de sus capacidades; otra cosa es que, por intuición o por sentimiento, se pueda tener alguna revelación, alguna experiencia de esas realidades que están fuera de nuestro alcance.

¿Qué dice Aristóteles que hay que hacer en la toma de decisiones?

PILAR. –Dice que el primer movimiento sería conocer en profundidad las cosas sobre las que vas a decidir, porque no solemos saber nada sobre ellas. Tal como lo plantea es muy acertado, para mí, porque cuando tenemos que tomar una decisión lo que más esfuerzo nos lleva es saber lo que está pasando, cuál es la cosa sobre la que debemos decidir en realidad.

DAMIÁN. –Bien. Si lees la Ética a Nicómaco ves que este es el único esfuerzo que pide Aristóteles, no quiere avanzar muy rápido hacia la decisión, quiere quedarse en el territorio anterior a ella hasta que se reconozca cuál es el verdadero ser del problema que siempre está oculto por definición… porque todos los conflictos tienen una apariencia, pero también una latencia, y lo latente es lo que siempre se nos escapa. Tomamos decisiones generalmente sobre lo patente y Aristóteles dice no, que hay que pararse, quedarse aquí un rato para saber dónde está el conflicto.

¿Cuál es el segundo paso?

JESÚS. –El segundo paso que propone Aristóteles, sabiendo que de este segundo escalón es muy difícil salir porque averiguar dónde está el verdadero conflicto te puede llevar toda la vida, es que manejemos opciones. Aristóteles sabe que nunca vamos a saber cuál es el verdadero conflicto, entonces nos da una salida práctica: maneja opciones.

DAMIÁN. –Eso es. Y esta es una diferencia básica con Platón, porque Aristóteles piensa que de todas formas tienes que actuar y Platón te diría no actúes. Platón piensa que el conflicto está provocado por las malas relaciones que hay dentro de la polis y entre los individuos, es decir, que si la paideia es la correcta se corrigen los conflictos; mientras que Aristóteles piensa que el conflicto está en la naturaleza de las relaciones entre los individuos y la polis.

Si algo diferencia a Aristóteles y a Platón es esto, esta es la base sobre la que uno parece tan distinto del otro. Platón dice se puede arreglar desde la paideia, y Aristóteles dice que no se va a arreglar ni desde la paideia ni desde ningún lado. ¿Qué hacer, entonces? Entonces, tenemos que quedarnos con aquella opción que mejor represente en nuestra opinión el conflicto, porque la mejor no la podemos saber por definición, ya que venimos del primer paso.

¿Y después?

JESÚS. –El tercer paso, ya definitivo, una vez que hayas tomado la decisión, es seguirla –sin volver a plantearte si es la mejor de las posibles– con voluntad firme e inmutable hasta el final, olvidándote de todo el proceso anterior… aquí lo importante es seguir adelante y con voluntad inmutable…

ANTONIO. –Aristóteles plantea la ética como una serie de normas de convivencia para la polis que no carecen de lógica y tienen sentido, sí, pero ¿cómo es que al final nunca llega la práctica y se queda en la teoría?, ¿cómo es que no ha habido nunca una corriente que llevara eso hasta nuestra sociedad, en la que parece que todo está mal?

DAMIÁN. –¿Y no será que la sociedad está mal per se y no deberíamos pensarla? ¿Qué es lo que hacemos los unos con los otros para que nunca haya habido una sociedad que esté bien?, ¿no tendríamos que dejar de pensar en por qué eso está mal y aceptar que a lo que llamamos sociedad siempre va a estar de pena, y pensar a partir de ahí? Es decir, quizá no debemos pensar tanto en lo que la sociedad tiene de malo, sino empezar a pensar otras cosas, diferentes, o pensar desde otro sitio. La sociedad siempre ha estado mal.

ANTONIO. –Pero, ¿dónde estaría ese punto de partida ahora mismo?

DAMIÁN. –Pues en no pensarla como algo que está mal, porque esa negación es la que se nos mete a nosotros en la cabeza: ese es el sistema de la negación y tenemos que acabar con él, también deberíamos olvidarnos del pensamiento dominante en el que vivimos.

Más vale descubrir lo que no es infierno dentro del infierno, como aconsejaba Italo Calvino.

Con Aristóteles todo el pensamiento empieza a orientarse a justificar la acción, no a saber de dónde proceden las cosas. La no acción y pararse a considerar cuál es el verdadero problema es el movimiento uno, aunque sea algo que nunca llegarás a saber, pero, ¿por qué da el paso dos de las opciones, y el de seguir firme e inmutable? ¿Por qué hace eso Aristóteles? La pregunta aquí sería: ¿qué crea más ética, el paso uno, o los pasos uno, dos y tres juntos? Una respuesta posible sería que el paso uno crea la ética, y el dos y el tres la política. Bien, pero… ¿quién aguanta en el paso uno, estando solo, todo el tiempo? Tenemos que pensarlo.

Referencias externas

Ética a Nicómaco. Aristóteles. Texto íntegro: índice con enlaces a cada libro y capítulo. Patricio de Azcárate, socio correspondiente de la Academia de Ciencias Morales y Políticas y de la Academia de la Historia. Madrid. 1873.

Acerca del alma, el carácter y la vocación. Entrevista a James Hillman por Scott London.

Mito, rito y Familia. James Hillman.

A Blue Fire (Un fuego azul). James Hillman. Conferencia en Rowe, Massachusetts. – Inglés

The UP series (Episodio 1) (Episodio 2)(Episodio 3)(Episodio 4)(Episodio 5)(Información de la serie). Serie que sigue la vida de 14 niños desde los 7 a los 54 años cada 7 años. Granada Television para ITV

Momentos de una vida (Boyhood). Dirigida por Richard Linklater. EEUU, 2014.

Bibliografía

Ética a Nicómaco. Aristóteles. Siglo IV a.C.

El código del alma. La respuesta a la voz interior. (The soul’s code. In search of character and calling). James Hillman. 1998.

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