An-15 El amor y el miedo

De WikiLina
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LOS ANTIGUOS Y NOSOTROS - Sentimiento AMOR

En esta ocasión y gracias a la película Una casa en el fin del mundo, el seminario insistirá en la investigación sobre la idea del amor, tratando de descubrir cómo se relaciona el amor con el miedo y de qué manera. Se tratarán los conceptos ocupación y preocupación en el amor, cómo es el amor sin convenciones, cómo están vinculados amor, muerte, tiempo y espacio, qué es lo que nos lleva del amor al dolor o qué hay de dolor intrínseco en el amor, qué es lo que cambia: el amor o el objeto amado, cómo el amor y la muerte tienen lazos… hasta el punto de que el amor acaba transformando la muerte en vida.

 Una casa en el fin del mundo
Una casa en el fin del mundo


Película

Una casa en el fin del mundo. Dirigida por Michael Mayer.

Resumen

Esta película se podría incluir entre los filmes de viajes. Dos niños de formas de ser muy diferentes se hacen muy amigos en el Cleveland de los 60. Tras una adolescencia como otras, marcada por el despertar al amor y al sexo, la soledad y la muerte de alguna persona querida de uno de ellos, sus caminos se separan. En Nueva York y años después, vuelven a vivir juntos y comienzan un triángulo con una mujer en el que se confunden amor y amistad, hasta que se van a vivir todos juntos en una casa en el fin del mundo.

DAMIÁN. –¿Qué opináis de la película?, ¿hay en ella algo que tenga que ver con los temas que nos interesan?

LIS. –Me ha gustado mucho. El chico es puro amor. Viendo la escena en la que el hermano le lleva al cementerio, he recordado que una vez dijimos que el amor es lo opuesto al miedo y mucho más poderoso… que puede incluso acabar con él.

DAMIÁN. –Cierto, pero también afirma que amor y miedo pueden ir de la mano cuando se asume que no se puede estar solo.

LIS. –Sí, pero cuando tiene amor ya no está solo y supera su miedo. El amor erradica el miedo.

DAMIÁN. –Y el miedo a perderlo, ¿está dentro o fuera del amor?

LIS. –Creo que está dentro.

DAMIÁN. –Pero si el amor es lo contrario del miedo… no puede estar dentro.

LIS. –Quizás vayan pegados, de alguna manera está ahí.

DAMIÁN. –Pues dilo con sencillez: cuando hay miedo hay amor.

LIS. –Creo que no.

DAMIÁN. –Tienes razón. Si dentro del amor hay miedo, algo está mal. Cuando amas no hay miedo.

JESÚS. –Hay miedo a perder el amor del otro.

DAMIÁN. –No. Si hay amor ese miedo no puede estar. Asoma cuando el amor se debilita y poco a poco, se adueña de todo.

JESÚS. –Pero no somos de una pieza y aunque tengas amor también tienes inseguridades.

DAMIÁN. –Sí, el amor necesita del otro, pero habría que ver hasta qué punto: ante una necesidad extrema del otro, aparece algo que no es amor.

(Mejor leer después de ver la película: spoiler a partir de aquí)

JESÚS. –El protagonista de la película evoluciona. Pierde al hermano que le cuida y le ama. Después mueren los padres y se queda solo. Se aferra a la nueva familia, al nuevo hermano y siente miedo de quedarse solo… y lo dice. Luego evoluciona de forma radical cuando sabe que el nuevo hermano va a morir y queda en el aire lo que va a pasar con su pareja y la niña. En ese momento, decide que ese es su sitio y lo hace por amor al hermano, y aunque sabe que la consecuencia puede ser la soledad, sigue adelante, como si al tomar esa decisión en libertad, el miedo desapareciese.

DAMIÁN. –¿Por qué se va la chica?

LUIS. –Hay un amor no correspondido. Es amiga de Bobby, pero no está enamorada de él sino de un chico gay.

EVA. –Ella tiene eso asumido, pero al anunciar su embarazo e incluir al otro, en ese momento y al verlos bailar es cuando se da cuenta de que ellos están en la misma situación.

DAMIÁN. –Siente que está fuera.

ORLANDO. –Sí, sabe que nunca podrá formar parte de la relación que hay entre ellos, que va más allá del sexo, de la condición homosexual, es algo mucho más profundo. Entonces ella prefiere marcharse porque sabe que no podría soportar la amargura de sentirse excluida si se queda.

DAMIÁN. –Pero ella tampoco está dispuesta a ocuparse de esa relación. El amor nos preocupa, pero rara vez nos ocupa. Ellos tienen un amor que les ocupa, que les tiene invadidos. En la vida normal estamos preocupados por el amor, por si lo tienes o no lo tienes, por si te quieren o no te quieren… Es tremenda la cantidad de preguntas que uno se hace cuando, simplemente, el amor ha de darse, verse y sentirse, pero no nos ocupa la cabeza: ella no quiere sentirse ocupada y opta por lo más convencional, que es preocuparse sin más.

ORLANDO. –Pero ella, cuando se siente excluida, fuera, sola con el bebé, pide ayuda a Bobby y él no se da cuenta.

DAMIÁN. –¿Y qué ayuda le pueden dar?, qué quiere que hagan, ¿que no se quieran? Es una película basada en una novela, en la que el amor no se define por su objeto; se define mucho más porqué y con quién estés; el amor se define por lo que persigue: por ser mejor en el caso de Platón, por poder ver el mundo con otros ojos –como pasa cuando te ves desplazado a un segundo lugar en relación con la supervivencia de tus hijos–… En este sentido, pienso que esta película haya terminado siendo un icono del movimiento gay es un poco absurdo, porque es una película sobre el amor platónico, se trata de lo que persigue el amor, de lo que le da su condición. Igual que perseguir el conocimiento… que ocupa todo el tiempo. En cambio, ella es más convencional: hemos tenido un hijo, hay que ocuparse del hijo… todo eso concierne a la supervivencia más que al amor.

LUIS. –La posición de Bobby con respecto al amor es más complicada, menos nítida que la de los demás. Bobby pone el foco inicialmente en la chica y el que se siente excluido es el chico… tanto que se va porque no cabe en esa relación; es Bobby quien siente una mezcla de amistad y de agradecimiento hacia su nuevo hermano: le quiere mucho y, además, reconoce que le ha dado una familia, le ha acogido, le ha dado sentido a su vida cuando estaba perdido. Prevalece más la amistad que el amor, por encima del deseo y la pasión.

DAMIÁN. –Pero la primera atracción de Bobby es por su amigo Jonathan, que será luego su hermanastro; de hecho, Bobby entra en la familia porque ellos tienen ya una relación bastante especial. Cuando hay un vínculo erótico, la amistad hay que ponerla en otro lado, situarla en los niveles más profundos del amor. Pero ¿la pasión sería amor? Si os fijáis, la pasión está bastante excluida, no parece muy vinculada al amor en la película. Al principio de la película, cuando Bobby abre la puerta y ve a su hermano mayor con una chica en la cama y el hermano le dice no te asustes, es solo amor, ya nos está contando por dónde va a ir la película.

La madre de Jonathan, por ejemplo, es un espectáculo. Ella solo quiere amor. Y le dice eso de cómo se encoge el mundo alrededor cuando aceptamos las convenciones. Es una película contra las convenciones sobre el amor. Ellos no quieren vivir nada más que lo que están viviendo, se quieren quedar así. Esto también es una forma de escapar del tiempo –una de las bendiciones del amor–, escapar del miedo, de la muerte. Su amor va contra las convenciones. Y cuando el amor se acaba, como dice la madre, todo se encoge.

En la canción Sin ti no soy nada, de Amaral, podemos ver ese sentimiento de nada… no de vacío, sino de nada. Dos se unen, se escuchan mutuamente y crean algo distinto de ellos mismos, pero si esto desaparece, ya no vuelven a ser los que eran porque la experiencia les ha cambiado.

ORLANDO. –Pero ahí aparecen las normas, para intentar atrapar eso que corre peligro de desaparecer.

DAMIÁN. –Eso ya no es amor, es otra cosa. A veces encontramos el amor verdadero, pero por mandatos o normativas de la vida, abandonamos al otro: a la larga esto es demoledor. La lucha de la vida consiste, entre otras cosas, en destruir las barreras del espacio y del tiempo: el amor las destruye. Hablando de canciones, la de Roberto Carlos, La distancia, no es una canción de amor y, sin embargo, es todo lo que hace el amor. … Amor y conocimiento, ¡cómo se parecen!

Ahora escuchemos De paso, de Luis Eduardo Aute, fijándonos en la letra[1]

¿Lo veis? Amor y conocimiento; amor relacionado con muerte. ¿Qué es lo que cambia el amor? Cuando amas no vives la temporalidad y desplazas el miedo a la muerte. En Una casa al fin del mundo hay una reflexión sobre la muerte inevitable, un religare a la sabiduría: no solo vamos a morir, sino que los muertos también han amado.

ORLANDO. –Eso bestial: sentimientos que unen a vivos y a muertos; hay algo de John Berger ahí también... En la película, cuando esparcen las cenizas del padre, Bobby coge la mano a Johnny para ayudarle a volcar la urna y Johnny, que se sabe enfermo, dice: Bobby este sería también un buen lugar para esparcir mis cenizas. Y de repente hay un flashback al cementerio, cuando ellos dos eran pequeños, y Bobby le dice a Jonathan: No te asustes, los muertos también son personas que han sentido y querido lo mismo que nosotros, no es tan nuevo el amor. Y Johnny responde: ¿y qué queremos nosotros? Bobby contesta: No sé, tener nuestras vidas, ¿no?, formar parte de este mundo grande y bullicioso en el que todo puede pasar. Acaban de tomar LSD –para mí eso no es tan importante, la droga, sino que es una metáfora de estar fuera de uno mismo– y Johnny pone cara de miedo… Bobby, entonces, le dice lo mismo que le dijo a él su hermano: no pasa nada, tus padres te quieren, yo te quiero, no hay nada que temer, y le coge la mano. Amor, muerte y paideia.

EVA. –La canción de Aute dice lo mismo que Bobby: cómo no amar la vida si ahí está todo lo que puede suceder. Pero si hay muerte y miedo, y ponemos normas y límites al pensamiento, a nuestras relaciones con los otros y con el mundo, vemos cómo nuestra vida se encoge… las relaciones se acaban, pero el amor no. Los amores pasan, pero amar no. Cambian las personas y cambian los amores, pero nuestro amor no. Nuestro amor sigue creciendo porque es la estructura vital que nos mueve.

JESÚS. –Con el amor pasado hay dos opciones: o volverte a enamorar porque has conocido el amor y ya no puedes vivir sin él, o no volver a hacerlo nunca porque te has quedado roto por dentro.

ORLANDO. –Pero enamorarse no es voluntario, no se decide… mantener o procurar una relación amorosa quizá sí, si eso es a lo que te refieres. En esta película, para mí, Bobby es el único que ama, el único que es amante, los demás lo que quieren es ser amados, atendidos, mimados… Y en el amor, el que más goza y disfruta es el que ama, no el amado. El enamoramiento es algo que se nos agarra, nos sobrepasa, existe, es, y no se puede hacer nada.

JESÚS. –Es eso, sí, a lo que me refiero.

DAMIÁN. –Si la herida se vuelve permanente suele ser narcisista, y puede que no se salga de ese dolor, pero si es ese amor del pasado el que vuelve, eso permanece. No se trata de quién se enamora uno, de hecho, vamos cambiando en los amores, pero el amor permanece. Otra cosa es que sobrevenga la desgracia, que hayas encontrado el amor, hayas visto el alma del otro y hayas perdido ambas cosas: la mirada y el amor.

LIS. –Entonces el amor es como la vida. Tú has amado y, aunque cambies de persona, el amor es el mismo, en ese sentido es como la vida. Puedes tener una vida y, por lo que sea, cambiar a otra, pero cuando resurges, sigues siendo el mismo a pesar del dolor, y vuelves a encontrar a otro y el amor sigue siendo el mismo.

DAMIÁN. –Sucede que el alma sigue buscando en la misma dirección que siempre buscó. A veces hay que sustituir a los personajes porque ese alma está pidiendo otra cosa. No es fácil concretarlo, ni darse cuenta. Al alma, cuando se le queda pequeño un amor, busca otro, pero siempre va en la misma dirección, en busca del alma del otro. Y daos cuenta de que, en el amor, cuando decidimos que se acabó es que ya hacía tiempo que estaba acabado. Un problema no basta ni es suficiente para destruir el amor, y si lo hace es que ya estaba dañado. El amor va creciendo, es como el conocimiento… lo vamos haciendo. No es que sea el mismo amor, siempre es la misma cosa, crece como tú, se mueve como tú, se pierde como tú.

ORLANDO. –No entiendo que el amor venga de esa nada…

DAMIÁN. –No es que sea nada, es que no es algo. De nada te quedas más vacío que de esa cosa que es nada.

ORLANDO. –Lo entiendo, pero no veo que sea igual, porque si es el mismo no llorarías ninguna pérdida, ni querrías volver a esa persona, ¡para qué volver si vas a tener el mismo amor en otra persona!

LUIS. –No es que ese amor se desplace de persona en persona, sino que crece, y puede ser o no con la misma persona, porque el amor atraviesa y algo así no ocurre muy a menudo. No, no se trata del amor llevado en una mochila que le puedes dar a cualquiera.

DAMIÁN. –Puede haber uno, bueno, dos… pero ¿por qué te preocupaba? ¿qué pensabas?

LUIS. –Que era el mismo amor, solo que desplazado, y yo no lo veía así.

DAMIÁN. –Hay que diferenciar el sentimiento de amar, de los amores, de los seres que amamos… igual que hay que distinguir la búsqueda del conocimiento de los conocimientos particulares.

JESÚS. –Creo que la gente se enamora y ve el alma del otro, pero después la relación entra en un mundo de convenciones que termina por devorar ese descubrimiento; ya no hay espacio para que el amor crezca y para que el alma que uno está creando pueda ser alimentada y nos ocupe. Para mí, esa metáfora de irse a una casa en el fin del mundo tiene algo de despojarse de lo que interfiere, porque quedarse donde estaban supondría sucumbir a las convenciones y destruir el amor.

DAMIÁN. –Es como estar moviéndose continuamente en busca de un proyecto nuevo.

JESÚS. –Cuando en realidad todo está aquí.

DAMIÁN. –Claro, pero ellos se aburren… tienen una hija… ¿Alguna escena más que os haya gustado?

JESÚS. –A   mí la escena final, la de la muerte de Jonathan: esa escena está llena de compenetración y de amistad, hay muchísima ternura, hablan de la muerte desde el amor…

DAMIÁN. –Me gusta eso de unir el amor con la muerte.

LIS. –A mí me gustó mucho la escena de las cenizas… y cómo vuelve a su casa, aunque sea solo para recuperarla…

DAMIÁN. –Eso les pasó a muchos hippies: cuando tenían un hijo, volvían al redil y se convertían en los burgueses más burgueses.

JESÚS. –Cuando militas puedes hacerlo en un lugar u otro con la misma intensidad…

LIS. –¿Creéis que son conscientes de todo lo que sienten? Yo creo que la única consciente es la chica.

DAMIÁN. –Si, lo son. ¿Alguien ha visto alguna cosa más?

ORLANDO. –Sí, bueno, yo había visto la película hace tiempo y la he visto de nuevo ahora, y creo firmemente que Bobby es un ser intermedio, un semidios, Bobby es el mismo Eros. El eros del Banquete, el que comunica la divinidad y la muerte. Bobby no parece humano, es como si fuera más bien un estado, un sentimiento convertido en personaje. Como hemos dicho antes, nada más empezar la historia –cuando el hermano le dice solo es amor– ya nos ancla en la idea principal sobre la que va a dar vueltas la película, y esa misma frase se la dice Bobby a Jonathan cuando la madre les pilla en el coche: no te preocupes, tío, solo es amor. Luego aparece la escena del cementerio y, cuando Bobby está al lado de la estatua del ángel, su hermano le dice: no te asustes, esta es tu herencia y la vida es maravillosa. Luego, después de esto muere su hermano y aparece el segundo tema central de lleno: la muerte.

DAMIÁN. –Muy bien. Bobby es Eros, no lo había visto, pero, sí, tienes razón. ¿Por qué con tanta pérdida Bobby da tanto amor?

ORLANDO. –Porque él es el amor y todo lo que le rodea lo es. Es puro Diotima, Platón, Sócrates… Es un daimon disparando flechas a las que nadie es capaz de resistirse… Si no, fijaos cuando Bobby está cambiando el pañal a la niña y Claire, arrobada observándole, le dice: eres una criatura extraña y hermosa, seguro que podrías vivir hasta en el Sahara, montarías tu tienda y encontrarías a alguien que te diera un camello. ¿Hay algo que se te resista, Bobby? Él se queda mirándola un par de segundos, se acurruca y le contesta: no puedo estar solo… El amor, Eros odia la soledad, el amor necesita del otro…

DAMIÁN. –Sí… y Bobby da tanto amor porque él es amor y también porque ha vivido en una familia muy estructurada y que se quería mucho: ha vivido una experiencia del amor muy temprana, seguida de muchas pérdidas, y eso que le permite superar dichas pérdidas es única y solamente el amor. Cuando le sobrevienen las pérdidas, una tras otra sin parar, lo primero con lo que se encuentra es con la madre de Jonathan, que es su reflejo, si lo piensas un poco.

ORLANDO. –Es verdad, pese a todo y a que Bobby quiere a los tres, la madre sería su personaje especular. Y es que desde el principio lo que vemos, al menos yo, es amor, amor, y amor, junto con la muerte y con conocimiento. Después de la escena en que ve al hermano con su novia al principio de la peli, está la escena de los dos en el cementerio… y el hermano mayor –cuando Bobby echa a volar y va a la estatua del ángel– le dice: esta es tu herencia y la vida es maravillosa. Es una muestra, una metáfora de que con amor es posible elevarse ante tanta muerte. Y él, Bobby, es Eros, o se convierte en Eros; y la verdad es que él no tiene objeto de amor definido, le da igual que sea Jonathan, Claire, la madre… él ama por encima de todo. La canción que más veces suena en la película es esta: It’s gonna take a miracle., Royalettes

DAMIÁN. –Eso es, el amor no se define por el objeto, ¿lo veis? Puede superar la separación más dolorosa.

ORLANDO. –Sí, el amor no se define por el objeto y es capaz de superar la pérdida.

DAMIÁN. –La pérdida, sea la que sea, se comprende rápidamente cuando está en contacto con una experiencia del amor. Y parece que el duelo le dura a Bobby hasta que se hace mayor, hasta los 26 años. Y habría que preguntarse por qué es virgen a esa edad.

ORLANDO. La verdad es que ni se me había ocurrido… Y yo creo que el deseo, Bobby lo tiene muy por debajo del umbral del amor. ¿Quizá porque no siente deseo en minúsculas sino Deseo y Amor en mayúsculas? Hay un momento en el que Bobby quiere bailar y Jonathan le dice: eso no se baila, y Bobby contesta: se baila DAMIÁN. –Durante ese tiempo en el que hay una elipsis narrativa y él aparece con 26 años, es cuando está haciendo el duelo, ¿no? Es que hay cosas superiores a la libido… como la melancolía, como la carencia de los seres a los que has querido, como la sensación de que algo falla en la estructura general del mundo. Y muy importante: el objeto no define al amor, somos nosotros los que lo categorizamos al saber con quién están los demás.

Referencias externas

Una casa en el fin del mundo. Sólo se puede comprar el DVD o ver en baja resolución

Una casa en el fin del mundo. Banda sonora original de la película

Sin ti no soy nada. Amaral.

La distancia. Roberto Carlos.

De paso. Luis Eduardo Aute.

It’s gonna take a miracle. Royalettes.

Bibliografía

Un hogar en el fin del mundo (A home at the end of the world). Michael Cunningham. 1990.

El banquete. Platón.

Notas

  1. Letra De Paso Luis Eduardo Aute / Decir espera es un crimen / Decir mañana es igual que matar / Ayer de nada nos sirve / Las cicatrices / No ayudan a andar / Sólo morir permanece / Como la más inmutable razón / Vivir es un accidente / Un ejercicio / De gozo y dolor / Que no, que no / Que el pensamiento no puede tomar asiento / Que el pensamiento es estar / Siempre de paso / De paso, de paso / De paso / Quien pone reglas al juego / Se engaña si dice que es jugador / Lo que le mueve es el miedo / De que se sepa / Que nunca jugó / La ciencia es una estrategia / Es una forma de atar la verdad / Que es algo más que materia / Pues el misterio / Se oculta detrás / Que no, que no… Estribillo / Hay demasiados profetas / Profesionales de la libertad / Que hacen del aire bandera / Pretexto inútil / Para respirar / En una noche infinita / Que va meciendo a este gran ataúd / Donde olvidamos que el día / Sólo es un punto / Un punto de luz / Que no, que no… / Estribillo

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