An-12 Tormenta de sentidos y el sentido de la pasión

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LOS ANTIGUOS Y NOSOTROS - Sentimiento AMOR

El amor es el sentimiento por antonomasia y está presente en todas las religiones por su capacidad de hacer comunidad, de dar sentido a la experiencia y de volverla trascendente. He aquí uno de los primeros ejemplos –desde luego, el más explícito de los antiguos– de pasión amorosa de la literatura occidental. Desde el punto de vista de una enamorada, la realidad aparece descrita por la búsqueda del amado, la naturaleza se trasforma, los sentidos se exaltan y el universo adquiere la unidad que le proporciona el hilo de oro del amor. Amar el mundo a través de un único ser, contemplar la diversidad de las cosas a través de ese único cristal que es el amado o la amada: esta es la herencia que aún palpita en la llama amorosa de la tradición de nuestra cultura. Amar el mundo es amar a un individuo con el alma, con la razón y con el corazón. Y así entramos en la razón, el alma y el corazón del mundo.

El rey Salomón. Grabado de Gustave Doré


Lectura

El Cantar de los Cantares - Biblia de Jerusalén

Resumen

El seminario vuelve al AT en busca del concepto de la idea de amor en Cantar de los cantares, transitando por muchos conceptos que amplían la visión que tenemos del amor. Iniciamos el camino de investigación con el éxtasis amoroso: el amor como totalidad, cómo es esa búsqueda en los amores incompletos, qué es el deseo del deseo, cómo se siente dicho deseo… Tratamos de sumergirnos en los deseos estructurales y los deseos generadores, dentro de los que se encuentra el amor. El amor en el Cantar de los cantares como ausencia, incompletitud, necesidad del otro… En otro orden de cosas, veremos el proceso de elevación y expulsión del principio femenino, así como los conceptos de posesión y conquista, incluso intentaremos relacionar el amor con el yo.

CHUS. –Detecto dos personajes principales en segundo plano: el coro y la madre. El coro es similar al de una tragedia griega, con un fuerte carácter teatral y atemporal. Intuyo que el tema tratado es un sueño erótico. Ella duerme todo el tiempo, el esposo va a despertarla y el acto termina con el coro diciéndole que no es más que una niña que sueña con algo que aún no ha vivido, pues hay total ausencia de referencias temporales y algo de confusión. Todos hablan del éxtasis amoroso, pero creo que se refieren a muchas más cosas que al cuerpo del otro.

DAMIÁN. –Es carnal, pero se eleva al cielo. Echo de menos alguna referencia al hecho de que todos los puntos de vista del poema se asientan sobre ella.

CHUS. –Todas las referencias que hace son sobre ella misma; las que hace el esposo también, aunque este amor me parece es más espiritual.

DAMIÁN. –Todo está tan bien montado que casi parece un libro de autoayuda, aunque sin embargo ella religa más. Esto es eros en función de logos. Lo que ella quiere de él es su capacidad para vincular las cosas con las palabras y que estas tengan autoridad. En el hombre es el deseo de goce: una vez satisfecho, se va. No tiene tanto que ver con que te instruya un hombre, sino con lo que es atractivo. Para la mujer lo es el logos con autoridad. La palabra es muy deseada por la mujer y la posesión carnal muy deseada por el hombre, porque vienen de sitios distintos. Lo sensible es gobernado por la mujer y lo intelectual por el hombre.

CHUS. –Él ama dando y ella recibiendo.

DAMIÁN. –¿Qué clase de amor es este? ¿El amor va de hombre a mujer o va de masculino a femenino? Una cosa es el género y otra un principio de oposición. Puede haber mujeres dominadas por el principio masculino del logos y hombres en el contrario. En toda persona hay masculino y femenino. La cultura trata de corregir esa mezcla: que las mujeres sean solamente femeninas y los hombres, masculinos. Ahí está el amor en este texto. Si buscamos los principios de eros y psyché veremos que están muy mezclados. El Cantar de los cantares es un poema de palabras muy escogidas que canta la maravilla y la proeza de lo creado, es decir, que en este caso el amor es el mundo.

CHUS. –Los paisajes que describe son rocas escarpadas e inaccesibles, es como si uno y otro fueran incapaces de acercarse.

DAMIÁN. –Sí, los amores culminados no tienen historia literaria. La historia de amor en occidente no se cumple, desde Tristán e Isolda hasta Love story. En el Cantar de los Cantares se percibe ya esa imposibilidad de culminar, que a su vez se constituye como una promesa permanente actualizada en cada encuentro, que necesita de una distancia insalvable para existir. Es el inicio de la historia de amor que se construirá en la cultura occidental, y que tiene que ver con la ausencia del otro y rezuma una espiritualidad derivada de esa separación que enciende el amor.

CHUS. –Esa ausencia también caracteriza el amor de Dios por los hombres.

MARÍA. –Se aprecia en él una parte femenina, sensible, y en ella, en la más pura tradición babilónica, un poco de Mata Hari, devoradora de hombres, consciente de su poder y dominando la escena. A veces da la sensación de que él es poco más que parte del decorado y que el poder es lo natural en ella.

JUAN. –Ella no es ni quiere ser una esposa, solo se enternece cuando él se va, cuando le pierde.

MARÍA. –Él no tiene ni nombre… Ella es protagonista y ejerce un poder casi masculino.

DAMIÁN. –Entonces, ¿qué pensáis del amor a partir de todo esto?

CHUS. –¿Del amor en teoría, o de lo que nos pasa en la vida real?

DAMIÁN. –Del que quieras, teórica o práctica.

MARÍA. –Yo creo que en la práctica es un desencuentro, una ausencia, una búsqueda…

DAMIÁN. –Entonces la palabra clave sería búsqueda, y a partir de ella cada cultura define el amor: está en el Kama-Sutra, en los hebreos, en la Biblia, como vemos… pero, en ningún caso, es el amor obtenido, conquistado o satisfecho. Para nosotros no es solo que el otro nos devuelva la mirada, sino que le necesitamos para ver el mundo a través de él, y si nos lo quitan, todo se desvanece o nos quedamos ciegos.

JUAN. –Entiendo que ante la ausencia emprendemos una búsqueda. Necesitamos sentir que algo nos falta para ponernos en movimiento.

DAMIÁN. –Sí, pero no sabemos qué es lo que falta. Platón sí lo sabe porque se pone a investigar sobre ello. ¿Qué es lo que no hay?

MARÍA. –El ser amado. Su deseo existencial, lo que le falta, lo que busca es sentirse querida.

DAMIÁN. –Lo que ella necesita sentir es el deseo, un deseo que posee una dinámica propia que le impulsa a no terminar nunca, por ello necesita de una ausencia y búsqueda permanentes.

Y aquí nos vamos a los griegos y vemos cómo establecen dos tipos de deseo: uno, el de los apetitos, que se pueden saciar de alguna manera, como el hambre, por ejemplo; y otro que llaman los deseos generadores, que son sobre los que se asienta nuestra vida, los que la ordenan, por ejemplo, el conocimiento o también el amor que nunca se satisface. Son deseos estructurales que no tienen fin y cuando aparece el cristianismo se constituye en una ideología amorosa consistente en amar el amor, que no trata jamás de su culminación sino sobre quién se ausenta mejor.

JUAN. –¿Y cuándo se deja de buscar?, ¿cuándo estás bien contigo mismo?

DAMIÁN. –Probablemente nunca, porque necesitamos el reconocimiento de otra mirada para poder estar y poder ser en el mundo, para sentir que somos necesarios, que estamos aquí y merecemos la pena. Sin esto, es fácil dejarse caer en el thanatos. Todas las culturas religiosas se basan en lo mismo, en el amor; luego cada una lo deifica de un modo distinto, pero el amor lo es todo.

JUAN. –En la tradición hebrea, como en la nuestra, eso de sufrir por amor, de experimentar la ausencia, tiene un fondo narcisista, como si fuera la única forma de pasarlo bien. Los griegos, en cambio, inciden en la amistad y conciben el amor carnal como algo separado de esta, por lo que necesitan reconocerse en ella como la única forma de estar en el mundo.

DAMIÁN. –Sí, pero volviendo al texto… a nosotros lo que más nos impresiona es que no haya ni una sola escena en que nuestros protagonistas estén juntos, que todo sea ausencia.

MARÍA. –Por eso me parecía un sueño erótico, como si ella solo le necesitase para un momento concreto.

DAMIÁN. –Y lo quiere hasta que lo tiene porque en el terreno de la pasión amorosa –no en el de las relaciones afectivas– nunca sabemos qué hacer cuando el otro ha sido conquistado.

JUAN. –Hay muchos momentos intensos en el Cantar de los cantares en relación con los sentidos: la miel, los perfumes, el vino. Es un tono de embriaguez permanente.

DAMIÁN. –Sí, pero ese tono de embriaguez es la parte espiritual visible, no la literalidad de las palabras. Lo más importante es colocarnos en esa mirada primigenia sobre las cosas y sobre el amor, una mirada como si fuera el origen del deseo.

JUAN. –Una mirada maravillada e inflamada.

DAMIÁN. –Sí, pero cuidado, incompletitud y búsqueda es el armazón fundamental que hay que tener en cuenta para mirarnos a nosotros mismos desde el punto de vista del amor. ¿Habéis pensado en esa estructura del amor como algo que nos falta ¿Qué motor de búsqueda habéis visto en vosotros?

CHUS. –Búsqueda para completarme, más que de ausencia por pérdida…

JUAN. –Verte en los ojos del otro… que, por otra parte, es mejor que verte en los tuyos propios, porque quien te ama te ve mejor de lo que eres… Aunque mi principal motor es el de ser capaz de gustar, de gustarme gustando.

DAMIÁN. –Hay algo profundo y oscuro que mueve el deseo, hay un sitio al que las palabras no llegan; un lugar en donde saber que mereces existir es un sentimiento que nada tiene que ver con la vanidad… es lo que se busca durante toda la vida porque, en realidad, nunca es dado en la forma que esperamos.

CHUS. –A mí me llama más la atención la diferencia de lo opuesto, los opuesto como tensión erótica. Los amores desgraciados me parecen espeluznantes… yo ansío ser correspondido, resultar atractivo a la persona que me atrae. El amor no es tanto el reconocimiento narcisista del otro, como la atracción que sientes por él, el deseo de completarte.

MARÍA. –Pero cuando alguien te atrae, siempre hay un componente de admiración, de reconocimiento en el otro de algo que tú no tienes. Es la falta, es desear tener lo que el otro que tú sabes que nunca vas a tener.

CHUS. –Pero en la atracción inicial prima lo físico sobre la admiración. Damián dijo una vez que te enamoras cuando ves en los ojos de la otra persona su alma y estoy completamente de acuerdo. No es tanto que el otro te reconozca a ti, como que tú seas capaz de penetrar el alma del otro.

DAMIÁN. –Cuando has visto el alma del otro, ves la singularidad de la tuya…

CHUS. –Eso es. Te ves atraído por esa persona y ella se ve atraída por ti, ese es el resultado.

DAMIÁN. –El momento de emoción suprema en el amor se produce cuando sientes que el otro ha mirado tu alma y te dices: sabe quién soy… y por primera vez no te sientes solo en el mundo. El problema es que sucede tan rápido que nos equivocamos a menudo. ¿Por qué toda nuestra historia literaria del amor funciona con el incumplimiento, la separación, el anhelo, la ausencia? ¿Por qué hay tan pocos autores que hablen del matrimonio y de cómo mantener la llama? Ovidio escribió El arte de amar y Platón El banquete, y ya, se acabó. Luego llega el amor cortés y arrasa con todas las tradiciones griegas y hebreas, y se convierte en el paradigma sentimental en Europa… Lanzarote y Ginebra, las cartas de Abelardo y Eloísa, incluso nuestra leyenda de los amantes de Teruel… estos son ya amores que han llevado el incumplimiento a la zona más tenebrosa que es la de no encontrarse jamás.

DAMIÁN. –¿A quién va dirigido este poema que vemos hoy?, ¿qué es?, ¿qué pretende?

JUAN. –Es una parte de la Biblia, un canto al creced y multiplicaos, a la familia y a la fertilidad.

DAMIÁN. –Pero no tienen hijos, ¿por qué dices que a la fertilidad?

JUAN. –Hay muchas referencias: las flores que nacen o los cambios de estación.

DAMIÁN. –Yo lo interpreto más en el sentido de que el mundo está lleno de cosas que se pueden ver gracias al amor y no como metáfora de la fertilidad. Es una descripción de todo lo que hay en el mundo, y remite al Génesis, ciertamente. En este libro y en Proverbios se ve por primera vez una celebración de la vida. Son los dos únicos libros que salvan lo creado.

Hay dos movimientos en este canto cuarto del libro: uno es el de la idealización absoluta del objeto femenino y de su identificación con la epifanía. Al identificarse el canto con todo lo vivo, lo femenino aparece como una idealización de la mujer –que apenas se da en la literatura hebrea y menos aún en la griega–, que el amor cortés situará definitivamente fuera del mundo: la mujer idealizada y perfecta, pero ausente. El movimiento final y más perverso lo hace el cristianismo, idealizando a la mujer para luego expulsarla de todos los ámbitos terrenos, de modo que el principio masculino rige este mundo y el femenino rige el cielo. La operación fue anclar el principio femenino al género, a la mujer; esto es muy importante entenderlo para comprender toda la historia de occidente en relación con este asunto.

¿Por qué está tan marcada la posesión en el lenguaje amoroso? En el libro, al usar los posesivos y decir mi vida, mi amor, le restas existencia al otro. En ese lenguaje remarcas que el otro te ha dado algo que para ti es muy importante, pero él queda convertido en lo que te ha dado y no tiene existencia por sí mismo.

MARÍA. –Pero esto no solo pasa en el amor de pareja, sino en cualquier tipo de amor.

JUAN. –Si lo miras de otra manera, ese mi puede significar que está construyendo nuestro yo.

DAMIÁN. –Pero es que entre que la mujer se va del mundo –o la van– y el lenguaje de posesión, cuando lleguen los románticos, el deseo de posesión se convertirá en conquista, y de esta manera la mujer se queda sin cielo y se encuentra con que no tiene ningún lugar en este mundo ni en ningún otro.

JUAN. –Eso es también un exceso de yo…

DAMIÁN. –Por supuesto, en lo que llamamos amor hay mucho, pero también ese yo se pone en riesgo, porque si no eres amado, sobrevendrá su demolición

Referencias externas

A short love story. Jack Tew and Sorcha Anglim.

El cantar de los cantares. Lecturas dramatizadas y comentadas. Fundación Juan March. 2017.

Tristan und Isolde. Richard Wagner. The Metropolitan Opera. Director orquesta: Simon Rattle.

Tristán e Isolda. Dirigida por Kevin Reynolds. 2006. Comprar o alquilar.

Tristán e Isolda. Dibujos animados. 2015

Bibliografía

Cantar de los cantares. AT, Biblia de Jerusalén.

Tristán e Isolda. La historia de Tristán e Isolda. Joseph Bédier. 2011.

Los amantes de Teruel. Juan E. Hartzenbusch.

Cantar de Cantares de Salomón, Edición de Víctor García de la Concha. Fray Luis de León. 2018.

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